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Pompit Po Po Po: Aleks Syntek frente a la ambigüedad del Reggaeton

El yucateco Alejandro Escajadillo, mejor conocido en el mundillo de las disqueras mexicanas como “Aleks Syntek”, pudo haber sido una de las instituciones más prestigiosas de la música en México, al lado de grandes escuelas del rock nacional como lo es Kenny Avilés; pero decidió entregarse a la complacencia de un pop pegajoso, de fácil regurgitación y de nula exegesis, una música fresa, sin sentido y sin mensaje, un pop charlatán y enclenque. Pero no satanizar, que no todo el Pop es un serio reflejo de retraso mental. El Pop es una combinación de distintos géneros musicales, principalmente del Rock and Roll de los años cincuenta y el Beat Rock del sesenta y ocho, con los Beatles a la cabeza y el disco ‘Sound’ alcanzando una popularidad soberbia e inimaginable, un álbum que se mantuvo dentro del Top Ten por casi una década.

El Pop era entendido en un principio como la contraparte de la música de culto, la música popular de la gente de escasa cultura; pero con el tiempo, éste fue perdiendo su sentido peyorativo, y es tan Pop David Bowie como Katy Perry.

En su mayor expresión, el Pop es sinónimo de vulgaridad, de agitación perniciosa, de incitación al consumo y a la alienación, pero, ¿a quién no le gusta lo vulgar, la agitación y el consumo desmedido?, ¡Que viva el Pop!, “el Pop que es redención”, como escribió alguna vez el novelista y anarquista español Kiko Amat; pero no todo el Pop, que generalizar es equivocarse. La música de Aleks Syntek —que en un inicio fue una copia de Elvis Costello y Elton John— iba por un buen camino con el álbum ‘¡Hey, Tú! ‘ (1991), de ‘La Gente Normal ‘, parecía ahí, que estábamos frente a un genio del sintetizador, las armonías y las líricas. Pero declinó, perdió el rumbo al relegarse a las armonías “dadás” —por hacerle un favor —, esas onomatopeyas de la cursilería y fraseos ridículos.

Este error en la Matrix del Pop mexicano —ahora con un horrible gato en la cabeza a falta de cabello—, ha declarado que el reggaeton —otro género incomprendido—, “proviene de los simios”. Ignoro cómo hagan música los chimpancés, pero no debe de estar tan lejos de lo siguiente:

Uom verom dirim da
uom verom dirim da
uom verom dirim da
uom verom da

Uom verom dirim da
uom verom dirim da
uom verom dirim da
uom verom da

O de esta gran eufonía:

Pompit puu bam bao
pompit pompit pompit po po po po 
     pompit puu bam bao
pompit pompit pompit po po po po      pompit puu bam bao
pompit pompit pompit po po po po

No tengo absolutamente nada en contra del reggaeton, es un género musical que nace del barrio y de las clases más desfavorecidas de Centroamérica, una variante del Raggamuffin que a su vez procede del Reggae, y el Hip-Hop. Las particularidades de este estilo descansan en sus letras, cantadas en español y con un tono erótico, completamente lúdico como el sexo mismo, un ritmo hincado en estilos latinos como la Bomba y la Salsa.

Frente a la “declaración” de Aleks Syntek, yo me quedo con la respuesta del Doctor y Metafísico de la cumbia, el holandés Dick Verdult, mejor conocido como “Dick el Demasiado”, quien ha expuesto que:

“A mí no me interesa. El erotismo puede ser una victoria, algo bonito en la vida, un escapismo. Yo siento que el Reguetón es muy ambiguo y muy dark, porque te esconde los otros lados. Te abre una ventana nada más, la ventana del enojo y del culo… y te cierra todas las otras, no te las ofrece. Así lo veo yo”.

Amén.

About Mixar López

Narrador, cronista y periodista musical. Colaborador de las revistas Operación Marte, El Fanzine, Fanatika, Melo Magazine, Radar Magazine, I Noticia, Letras Explícitas y Quarter Rock Press. Desde hace tres años vive en Des Moines, Iowa, Estados Unidos. Sus intereses varían desde la música, las series de Tv, la literatura y el periodismo Verité o periodismo Gonzo. Su filosofía de escritura creativa es ir a la yugular de la experiencia y estar atento a pensamientos capaces de penetrar la realidad. Vive afanado en hallar verdades y tan pronto como considera que ha dado con alguna, siente el vivo deseo de comunicarla a otros: entonces surgirá la escritura. En la actualidad, prepara su primer libro de crónicas, 'Prosopopeya: La voz del encierro'.

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