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Andrea Rojas

Loja, Ecuador | 1993 

No estudia ninguna carrera afín a la literatura. Ha realizado publicaciones en medios digitales e impresos. Cree en la poesía.

Los siguientes versos fueron gestionados gracias a la labor de difusión de René Andrés Silva Catalán, editor de Ediciones Andesgraund, y colaborador cercano y compañero de armas de Operación Marte.  

***

MIS OJOS: ABISMO Y LOMOS BLANCOS

Veo criaturas descendiendo
tímidamente al caos. Criaturas híbridas
entre brownies y cartones en los
zapatos. Criaturas de camisas a
cuadros, con puertas en los rostros,
puertos usb. Criaturas húmedas y
dudosamente erectas, despiertas en
caravana de blancazos. Veo jinetes del
teclado. Veo mis amigos escribiendo en
lomos blancos, ventanas de chat.
Criaturas culpando a la naturaleza
predictiva por la mala ortografía. Veo
manos azules insurgentes declarando a
medias la vida.

Veo este barrio que es de todos y de
nadie, lleva la historia del matadero, el
nombre de la cuna, la sangre y la
caída.

***

MIS OJOS: PELÍCULA DE MUTISMOS.

Veo un hombre en una cabina roja. Veo un
hombre pelón y distante. Dedos ansiosos
entre espirales colgantes. Un teléfono
negro con apéndices locomotores. Siete de
la noche y nadie sostiene la boca en
la boca del teléfono. Tonos intermitentes
dejan en el oído la ausencia permanente.

En nuestra película, llantos sincronizados
hacen el sonido.

***

MIS OJOS: ANTES DE QUE LA CAÍDA ME NOMBRE

Y el gris. Y el gris. Y los hombres que se
apartan y los niños de luces violetas en las
manos. La luz mortecina, el cuerpo del
agua como un corte transversal en la calle.
Una faja evita que el riñón se caiga. Los
tejidos rotos. El riñón flotante. Empiezo a
creer que corregir una la línea es hacer de
la escritura una bestia con una curita en el
ojo. Mi vida es un órgano flotante. Mi vida
es un hígado en almíbar que sacude y
hace ruido de chinescos.

Esternón. Estertor. Sonidos de glorias no
dejan de celebrar la muerte.

Quiero irme porque aún tengo ganas
de nombrar.

Quiero irme antes de que la caída me
nombre.

¿Comprende la ciudad que somos los hijos
de la desolación paseando en Internet?

Hijos desnudos, de mochilas sucias,
imprimiendo poesía a mala tinta y buena
gana.

Quiero irme antes de que acuda el canto
de los infantes de treinta años que aún
viven con sus madres. Evocación
melindrosa: quiero dormir bajo el neón pero
no quiero moverme. Quiero el color de la
neblina, caballos de mar en las piernas, el
nylon tropical de las medias de mi abuela,
medias color: tengo trece hijos y ninguno
me recuerda.

// Quiero irme

Haré mi casa en el intersticio de los
cuerpos,

dulce balanceo de la muerte en la sangre.

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