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Non Troppo: Hiperrealismo detrás del Fracaso

La melancolía / el Synthpop que escurre por la habitación sin descanso alguno / los sintetizadores lentos, suaves, la atmósfera que se llena de imágenes intrépidas donde la soledad y la agonía deambulan como perros Noir atravesando un horizonte carmesí hacia lo desconocido / El ambient presente, la lluvia de fondo, la cadencia y la dulzura ácida de una voz femenina que se va fusionando con las gotas de agua hasta desaparecer por completo / Me dejo caer, me dejo envolver completamente por la cabalgata de los sonidos y las palpitaciones cada vez más bellas  / Cierro los ojos, me reconozco a mí mismo en la música: rostro, alma, espíritu /  Estamos ahí.

Luego secuencias de experimentación evolutiva, jameo, vértigo & velocidad / Timbres eléctricos, efectos descompuestos y una batería que palpita con fuerza desmedida / Voces en off anunciando la catástrofe, el peregrinaje infinito en busca de lo imposible / Guitarras que danzan a su antojo, distorsionándose libremente, aullando ágiles y creando atmósferas ateridas de ruido o psicodelia / El cántico que se reinventa a sí mismo / Veloz, enérgico, entre las penumbras, gritando rabioso o tétrico a lo lejos mientras la instrumentación completa se diluye en un huracán de sensaciones y toques progresivos de gran calidad / Como el fuego detrás de la lírica / la flama de donde brota esta vorágine explosiva de elementos y fusiones / el Electroshock.

‘Paseo de las Ánimas’ 

 

***

Domingo, 20:00 hrs. Bebo un poco de vino y subo el volumen del estéreo. La canción se llama Paseo de las Ánimas; una auténtica delicia sonora, de mis favoritas de la banda mexicana non troppo y, quizá, de las mejores opciones para entrarle a la música de este proyecto independiente nacido en el lejano 2005 de la mano de Armando Nava y los hermanos Alberto y Marco Marin; actualmente con dos EP en su haber (‘Suave y Descompuesto’ y ‘Como puedo salvarte de?’) y un LP fresco y recientemente lanzado que lleva de título (sí, simbolismo directo hacia sus sonidos) ‘Mausoleo de los Vencidos’.

¿Por qué lo menciono así? No sólo por las cuestiones técnicas y estéticas que encierra detrás la canción; sino también por todo lo que simboliza ideológicamente para la agrupación y lo que nos puede llegar a reflejar a nosotros como escuchas. Se edifica como una pieza indispensable y fundamental dentro de los 12 tracks que componen el Mausoleo de los Vencidos; nos acerca de lleno a la perspectiva filosófica de lo que es non troppo en su esencia más salvaje y primitiva y nos lleva cara a cara con ese incendio que se construye bajo un principio básico de identidad y reconocimiento íntimo. Lo que uno escucha viene de una emoción pura y de un reflejo auténtico del alma de cada uno de los integrantes que se va vertiendo en los sonidos y se fusiona, se rebela y complementa de forma excepcional.

No hay escondites ni maquillaje por ningún lado. La música tiene que tener su proceso muy personal de nacimiento, evolución y realización… Y, por supuesto, todas las armas de una filosofía detrás sosteniendo estos procesos de madurez.

Cada detalle, cada situación importa. Todo tiene un mito implícito que influye desde ciertas perspectivas para la construcción de su propuesta creativa. Los fracasos, las pequeñas victorias, las idas y venidas de diversos integrantes, el estoicismo, el sudor, el esfuerzo y las penumbras del Underground donde se sumergen dentro de la escena de la música nacional; la violencia y el ritmo de la sociedad que los rodea, los amores, las pérdidas, los sueños, la utopía siempre pre-dispuesta a perecer, la amistad que han forjado entre ellos, el pasado que no deja de palpitar o incluso (así de románticos) la guarida, el escondite, el cuartel general de ensayos donde nace la creatividad y se terminan de ensamblar todos los elementos.

Esa lejanía en pleno corazón de Teoloyucan, Estado de México; esa soledad absolutamente de ellos, esa naturaleza envolviéndolos, esas viejas catedrales en el centro del Municipio, ese dolor palpable que evocan constantemente los rostros de sus residentes, esas voces y ecos y miradas y suspiros; esas calles y senderos que los llevan a la conjugación de la expresión y que David Chávez (uno de los guitarristas y miembro de la agrupación desde 2015) recuerda con emoción reflejada en los ojos mientras platica al respecto, hablándonos tanto de ese Teoloyucan que tanta influencia tiene sobre la música de la banda y el álbum Mausoleo de los Vencidos, como de la pertenencia que sienten hacia esa atmósfera periférica del Estado de México y la calle ‘Las Ánimas’, de donde precisamente se inspira el título de la canción mencionada previamente.

Segundos atrás, conversábamos un poco sobre la situación actual de la escena independiente tanto de la Ciudad de México como del Estado de México; sobre esa constante problemática en la ausencia de foros y espacios que promuevan y difundan buenos proyectos, y de la tímida recepción del público hacia esa música que, más allá de buscar convencer, busca provocar, dejar una huella, impactar, causar una descarga de adrenalina en su receptor.

“El público, a veces, quiere que la banda suene desde un primer momento bien”,  opina David al respecto mientras la gente en este Starbucks de la Condesa comienza a crecer de forma incandescente y la chica que tomó nuestra orden en un principio (bella, blanca, de ojos lindos, cabello castaño claro y actitud de frescura envolvente) ahora sale detrás de la zona de caja; ya sin delantal corporativo, relajada en su expresión,  sentándose aliviada en un espacio de la barra para disfrutar una ensalada traída de casa, el éxtasis que provoca el final de la jornada laboral y la liberación absoluta para poder atender tranquilamente la actividad digital surgida de su teléfono.

“No hay esa paciencia de la evolución de una banda o de conocer un nuevo sonido”, continúa David. “Las bandas en su mayoría en el Estado de México, al menos en la zona urbana, es una escena en la cual es el clásico cover de los 80, del rock español y demás. Hace falta más apertura en el escenario.”

Inmediatamente, Pedro Espinoza (camarada inquebrantable de hace toda una vida y miembro del crew de OM), interviene en la conversación diciendo que la música es una reflejo de su entorno social y habla de la comparación de aquellas bandas que sólo buscan fama y no una propuesta original y la libertad de crear. Complemento el punto diciendo que el arte en sí (por esencia) es prácticamente imposible desprenderse de la catarsis social que lo envuelve, y le pregunto a David si cree que la expresión artística puede influir dentro del desarrollo y la evolución de diferentes aspectos sociales y colectivos que vivimos día con día.

Mausoleo de los Vencidos es un claro ejemplo. Nosotros ensayamos y tenemos nuestro cartel general en Teoloyucan, un Municipio del Estado de México que está un poco más alejado de donde vivimos. Ahí tenemos un espacio completamente de non troppo… Y al llegar ahí, pasas por una calle que son Las Ánimas (de hecho, de ahí viene la canción Paseo de las Ánimas); y esos fracasos, todo eso que nos transmite el Teoloyucan está reflejado en el disco. De esas personas que también se quedaron en el camino y que en algún momento también formaron parte de este proyecto de una u otra manera, y que por desgracia hoy en día ya no pueden estar con nosotros. Pero esos fracasos, esas victorias que llegamos a tener, pequeñas,  han formado lo que hoy es non troppo…

Vuelvo a interrumpir a David (mala costumbre de periodistas sin academia), para mencionar aquellos fragmentos de voces en off que incorporan dentro del desarrollo de todo el álbum, en momentos precisos y directos que complementan de forma perfecta la experimentación de los sonidos.

“Son peregrinaciones que pasan en la calle todos los días”, dice David, y luego profundiza en el por qué terminan siendo relevantes dentro de todo el concepto del Mausoleo de los Vencidos: “Nos damos cuenta que vivimos en un México que tiene dos caras; la cara del Twitter, del Facebook, del Instagram, donde todo mundo piensa que México es realmente de esa manera; y esta la parte de las raíces de ese México que no están tan conectadas… El arte al final es una expresión que puede llegar a complementar el punto de vista de una persona y puede ver las cosas de una manera distinta. Y en cuanto más te metes en cuestiones sonoras, literarias, artísticas, más descubres que este mundo está hecho de diferentes colores, texturas. Se abre el mundo para ti. El arte siempre puede ser un factor que influye, puede ser positivo o puede ser negativo.”

En el caso de la Trinchera librada por non troppo, la expresión artística tiene un efecto no sólo positivo sino también constructivo, mostrando al público una firme convicción de perseguir sus ideales y hacer de su música su propio viaje espiritual.

non troppo es un proyecto que surge a mediados de 2005, básicamente con una inquietud. La  inquietud de querer crear y ser parte de algo. Una necesidad de buscar un camino. Siempre lo manejamos como el hecho de querer regresar a casa; a la espera de ese lugar ideal en el cual nosotros nos sintamos a gusto. Por eso la música es un tanto dispersa, un poco experimental… Lanzamos en 2005 un EP llamado ‘Suave y Descompuesto’ , posteriormente se edita otro EP llamado ‘Cómo puedo salvarte de?’, y actualmente el año pasado por fin lazamos el primer largo que es ‘Mausoleo de los Vencidos’. Y que es eso: la búsqueda del hogar.”

Algo que se puede apreciar perfectamente en la mayoría de sus canciones, que no cualquier banda se puede jactar de tener y que bien podríamos nombrar como identidad, pasión, o fuego interno.

Pongamos de ejemplo el Ciclo de las Impaciencias, track 2 del álbum. Otra de mis favoritas, adictiva y propositiva, cuyo inicio es un jameo desprovisto de reglas donde la atmósfera se va construyendo a través de detalles, sonidos y efectos (como el rasgueo de un arco de violín por las cuerdas de una guitarra) que nunca podrán sonar idénticos porque se construyeron en un segundo anárquico; pero que terminan reflejando toda esa intimidad creativa que encierran detrás, esa búsqueda del código (hogar), ese camino lleno de expectativas y aspiraciones, esa suave caída al acantilado, ese afirmar que Mausoleo de los Vencidos es un tributo a la derrota, pero a la derrota en un entendido completamente diferente.

“En el aspecto de decir que nosotros queríamos formar parte de algo, de una escena. Después nos dimos cuenta que esa escena quizá no era tan afín a nosotros, y no teníamos algunas cuestiones que la escena necesitaba… Por lo tanto, decidimos seguir nuestro camino y regresar a ese hogar llamado casa. Sin embargo, Mausoleo de los Vencidos es ese tributo de saber que llegaste a ese hogar y no encontraste nada, que no hay hogar al cual volver.

‘El Ciclo de las Impaciencias’ 

 

***

Mientras Pedro lleva la conversación hacia los escondrijos que encierra el proceso creativo de la banda y cómo es el desarrollo de la madurez en la construcción de sus canciones; me quedo unos segundos pensando en toda esta filosofía que engloba la música de non troppo y cómo, tanto en el contenido de su propuesta creativa como en la pasión y los conceptos de la filosofía e ideología detrás, los diversos elementos se ensamblan de manera perfecta y uno tras otro, complementándose durante el proceso, alimentan al siguiente y se enriquecen mutuamente.

Podemos comenzar desde el nombre de la agrupación. Etimológicamente hablando, non troppo es ‘No demasiado’ en italiano, término que se aplica dentro de la construcción de las partituras de la música clásica; y que por alguna razón define de forma maestra las raíces de esta grata combinación de sonidos e influencias de la música alternativa de los 90, del Synthpop, el ambient, lo progresivo e incluso, el Post-Rock.

En palabras del mismo David: “Todo suave, tranquilo. No queremos ser tan estridentes. Queremos construir una melodía realmente.”

Eso. Ahí me dirijo. Una melodía auténtica, de verdad, como cuando aquel maravilloso poeta norteamericano, Walt Whitman, decía que el cumplimiento de su labor poética podía resumirlo en contribuir con un verso oscuro y bello al mismo tiempo. No una antología o un poema o una estrofa; no, no, no… ¡un verso!… sólo uno, un alarido, un aullido, un instante absoluto de creación que pueda trascender y transmitir su mensaje.  Quizá por eso Whitman hizo de su obra un solo libro (Hojas de Hierba), porque no estaba obsesionado con hacer libros sino en construir versos.

Y ese es el punto. Buscar esa construcción detallada, ese minimalismo en cada elemento de la composición, ese hiperrealismo que potencialice las virtudes de lo expuesto.

De ahí que a lo largo de todo el álbum encontramos canciones tan complejas, bellas, experimentales, delirantes, suaves y explosivas, oscuras, brillantes; haciendo de los 12 tracks un viaje realmente exquisito, cuyo aderezo final es haber contado con la colaboración de diversos artistas como Iraida Noriega, Citlalli García (Tralalí Lalá), Mauricio Sotelo y Juan Pablo Villa.

“Es maravilloso. Imponen en el sentido de que son personas con tanta experiencia, que te brindan la ayuda necesaria para crear con tu concepto. Lo principal es que crean en tu concepto… Porque obviamente ellos están consolidados en ese sentido, y esa empatía que pueden sentir contigo, es saber que tu concepto vale la pena. Quedamos muy contentos y satisfechos. Y claro, aprendizaje.”

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Okey. Regresando a la mesa de Starbucks en la Condesa y a la conversación.

David habla sobre los diferentes procesos creativos que rodean a la banda, la construcción del álbum, la elaboración de las líricas y sobre este trayecto de años en el que la banda llegó a esta actualidad y que podríamos decir significa la última etapa desde la creación de la banda en 2005; misma en la que David y Jorge Alfaro (batería) se unieron ala agrupación, donde previamente ya se había adherido Antonio Saldivar,  a cargo del bajo.

“Fueron ocho años en los que non troppo intentó sobrevivir y salir adelante. Al final de cuentas, pasaron situaciones personales, de trabajo, pero la banda nunca dejó de hacer algo. Siempre estuvo unida, siempre estuvo tocando. Sin embargo, hubo una pausa para buscar ese trabajo tan sufrido y cada composición para que encajara. Tenemos un concepto del ‘Mausoleo de los Vencidos’. Partimos de ahí. Cada espectro de las canciones, de la evolución, está muy cuidado para llegar a ese lugar en el que realmente queremos estar.”

“Lo principal es el concepto. Siempre llegamos con un concepto en mesa. Tenemos que estar todos de acuerdo hacia dónde vamos, para jalar al mismo lugar de la manera adecuada. Una vez que tenemos el concepto, comenzar a experimentar y experimentar, cada quien da su opinión, pulimos cada detalle,  cada nota, tenemos que ver las escalas naturales y todo ese tipo de cuestiones para llegar a ese sonido que queremos.”

Pedro menciona entonces algunos puntos interesantes al respecto de la armonía que observa en las diferentes canciones de non troppo.  Habla sobre la ambición de la banda, la pasión y la importancia de tener ese espíritu de crecimiento y de volverse un referente.

David da su punto de vista al respecto: “Siempre hemos dicho que en la música de non troppo no hacemos lo queremos. Nosotros hacemos lo que podemos, lo que nosotros somos. Es natural empezar con un riff, es natural una escala que nos encanta; y a partir de eso el ritmo comienza a salir solo.  De repente tenemos 3 o 4 demos de la misma canción, por lo general buscamos que la melodía sea lo más natural posible y armónica con nosotros mismos. El hecho de que nos sintamos cómodos con lo que estamos componiendo. Sin pretender hacer algo más sofisticado. Tampoco queremos tener solos de 10 minutos de batería…”

A pesar de eso, las canciones son larguísimas, le menciono a David sin ningún tipo de reproche o crítica; al contrario, le hago saber que soy un gran fanático de que las canciones duren más tiempo del acostumbrado de 3 a 4 minutos. De alguna manera, hay más tiempo para saber hasta dónde quiere llegar el concepto del músico; aunque tampoco signifique que porque la canción dure 7-8 minutos va a ser buena. Pero hay bandas que lo necesitan. La paciencia, el tiempo, la construcción tan detallada.

Mi comentario sirve para que David recuerde aquella amalgama de influencias que en un principio estaban muy palpables dentro de la banda (referencias de agrupaciones que generalmente se han caracterizado por esa búsqueda tan a fondo en sus composiciones, tales como Sigur Ros, Radiohead, Nine Inch Nails, un poco de Mogwai, At The Drive In); y profundice en que independientemente de eso, de un ‘estilo’ ya definiéndose en cuanto a la composición del sonido y que va un poco más distante de sus propias influencias (el grunge y la música alternativa principalmente de comienzos de siglo y antes) la banda se adapta perfectamente a la esencia de cada uno.

“En el momento en el que comenzamos a componer con la banda me di cuenta que conectábamos completamente. Digamos que todo es muy natural, muy orgánico. No sé. Yo puedo empezar con un riff y lo puedo ir creciendo, evolucionando, y la banda se adapta o me lleva junto con ellos.”

“Esa es la ventaja de de este grupo. Aceptan muy bien las ideas. Cuando hay un nuevo integrante (en este caso el baterista y yo), en lugar de verlo como ‘vengan, les vamos a enseñar cual es la propuesta de non troppo’,  fue de ‘vengan y inyéctenos algo nuevo’. Llévenos por otro lugar. Tal vez los caminos que habían recorrido los habían llevado a un vicio musical que ya no daba. Entonces, ellos buscaron para poder tener ideas frescas y un ‘nuevo proyecto’. Y al final funcionó. Tenemos un gran ambiente. Los 6 somos grandes amigos.”

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Eso, podríamos decir, es non troppo. Una familia, una Ohana, un batallón de infantería haciendo música y buscando dejar una huella bajo sus propias reglas y siéndose fieles a sí mismos.

Algo que David reafirma mientras entramos a la recta final de la conversación y nos platica sobre las presentaciones y tocadas que han tenido y lo complicado que suele resultar (para ellos) poder dar un concierto a plenitud.

“No digo que sea difícil tener tocadas, sino saber escoger las tocadas. Saber qué tocada te va a beneficiar en el aspecto de escenario. Porque muchas veces nuestra música es compleja, en la cual tenemos que tener todo el equipo bien afinado y todo el background muy atinado, porque si no el concepto se pierde. Totalmente. Nos gusta mucho meter visuales a las presentaciones, entonces también necesitamos foros que se presenten para el aspecto visual. Como te comento, es difícil a veces tocar en vivo por ese aspecto. Necesitamos escoger muy bien para que la gente pueda escuchar y disfrutar al verdadero non troppo.”

¿Y sobre la respuesta del público?, pregunta Pedro.

“Cuando presentamos el disco en Satélite, la respuesta fue muy buena. Obviamente, sabíamos que iban a ir nuestros conocidos. Pero había gente nueva que les interesaba saber y conocer al nuevo non troppo. Siempre buscamos dar un buen espectáculo y que la gente se vaya contenta. Puede gustar o no, pero que sepa que lo dimos todo.”

Justo lo que comentábamos. La falta de apertura de un público a conocer nuevas propuestas y arriesgarse a involucrarse más a fondo. Roberto Bolaño diría miedo a los acontecimientos no planeados, a lo que te aleja de lo común y lo ordinario pero que (créanme) te puede beneficiar mucho, mucho más. Y non troppo, en este sentido, se mantiene cuerdo y leal a su propia identidad.

“Estoy seguro que el concepto que manejamos en non troppo es el adecuado. En este momentos estamos en ese proceso de saber que llegamos al Mausoleo de los Vencidos, al lugar donde se suponía que tendríamos que encontrar nuestro hogar pero nos dimos cuenta que no había hogar, y en este momento estamos creando nuestro hogar,  estamos empezando de cero para crear un hogar.”

***

Algunos minutos después, terminamos la charla. Surgieron más cosas, hubo más que conversar y visualizar. Se coló a la conversación la literatura y el intercambio de ideas sobre los viejos y ahora extintos héroes de la música. Hablamos un poco sobre la inmediatez de esta actualidad (tan iracunda y salvaje con su frenesí a maquinaria y tecnología), y del trabajo visual detrás del imaginario de la banda.

Luego, a modo de despedida, David invitó a todos a romper ese miedo a los desequilibrios no previstos y darse la oportunidad de conocer algo nuevo.

“Que se sorprendan a través de la música. No sólo con non troppo sino con todas las bandas… En los próximos meses estaremos hablando de un nuevo trabajo, nuestro hogar, y en el cual van a ser bienvenidos todos.”

‘Gravedad en Destiempo’

 

About Adrián Ortega

Escritor y Periodista. Diseñador, melópata, bohemio irrecuperable y apasionado desenfrenado del Post-Rock, la viticultura y el cine de Park Chan-wook. Fanático a muerte de los Ravens de Baltimore e hincha del Atlas de Guadalajara y del Chelsea Football Club. Co-Fundador y Director General del medio de difusión artística ‘Operación Marte’, co-editor del sello editorial ‘Korova Records’ (en construcción) y locutor en el canal de podcasts ‘La Tribu’. Su primer libro: "Érase una vez en Santa María", fue publicado por 'La Ratona Cartonera' en Mayo de 2015. Actualmente trabaja en su primera novela y en una serie de artículos, crónicas y ensayos de música y Rock que piensa titular "Medio Segundo de Snuff & Spaguetti".

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