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Muuk: Soles Infrarrojos bajo el Acantilado

Nos convulsionamos entonces. Sin retorno, atrapados entre el vértigo, el éxtasis de la noche y el sudor aun escurriendo por toda nuestra piel desnuda. 23 años recién cumplidos y el frenesí de sus movimientos me deja agónico, al borde del desmayo, temblando de pies a cabeza.

La suavidad de su cabello castaño cae sobre mi piel, acariciando, coqueteando un momento imborrable mientras estira el brazo derecho para alcanzar la pipa depositada en el pequeño buró y darle esos gloriosos jales post-coito que siempre, depende de con quien estés, tendrán un significado especial y propio. Al menos para mí, que soy un pinche freak de este tipo de simbolismos y me gusta encontrar una mitología donde quizá ni siquiera existe. No importa. Durante el proceso me besa, muerde varias veces mi labio inferior y al mismo tiempo oprime cierta presión con su muslo derecho en mi entrepierna. Sonríe. Sigue con su juego en mis labios unos segundos más y luego regresa a sentarse sobre sus piernas y recargar la pipa con esta maravillosa Hydro que nos regalaron hace unas horas.

Mi excitación vuelve por inercia, intuitiva, dispuesta a reinventarse. Alcanzo el control del estéreo y mientras me platica la historia de cuándo y cómo comenzó a fumar hierba, cambio el ritmo de la música, del suave Northern Soul que venimos escuchando durante la última hora al tema ‘Trypophobia’, de la banda mexicana Muuk, cargada con esas dosis constantes de introspección,  pasajes oscuros, voces aleatorias de fondo (sin canto provocado alguno) y un ambientación que te impulsa a transportarte a las veredas experimentales de un trip-hop fresco, directo, buscando un propio camino de liberación.

Da los primeros jales. Cierra los ojos. Sus labios esbozan una sonrisa relajada. Repite la operación y aguanta el humo mientras me extiende el instrumento. Lo recibo con gusto y tras un par de jales, me levanto a servir los restos del vino tinto que sobrevivió a la noche. Ella sigue con su narrativa, conmoviéndome con la forma tan cómica, bulliciosa y citadina en la que despliega la historia de sus primeras experiencias con drogas psicoactivas y la bohemia que se desprendería a partir de ahí y que la llevaría a dedicarse a lo que actualmente le apasiona tanto: los tatuajes y el skateboarding. (Hago algunos comentarios, me río, bromeo, puedo imaginarla a través de cada uno de los escenarios que va relatando con intensidad).

Regreso y le extiendo la copa. La beso suavemente en los labios, le acaricio el cabello, las mejillas, el cuello desnudo. Me siento al borde la cama. Ahora estoy involucrado en la plática por completo y me encuentro narrando también aventuras de la misma tónica. Pasan los minutos. Se va extinguiendo la Hydro, el vino tinto, la frenética canción de la banda mexicana originaria en la Ciudad de México en 2011 y nuestras historias más primitivas –e ingenuas– al respecto.

De pronto, interrumpiéndose a sí misma, me pregunta sobre la música que escuchamos de fondo. No conoce a Muuk pero se ha despertado su curiosidad y se mueve al ritmo de la distorsión, la instrumentación estridente y los acordes salvajes y pausados de ‘Trypophobia’. De poca madre, me recuerda momentos de Massive Attack, dice mientras fuma un poco más, se recuesta por completo en la cama y yo le comento que la banda apenas va por su cuarto año de trayectoria, que es originaria de la Ciudad de México y que se estarán presentando primero este sábado 7 de octubre en Puebla (acompañados de otra maravillosa banda oriunda de la región poblana: De Algún Tiempo a Esta Parte), y luego el próximo viernes 13 en la Ciudad de México,acompañados de La Era Vulgar.

‘Trypophobia’

 

***

Sí, actualmente integrada por AG (batería), EB (bajo), JC (dj), LF (sintetizadores), y LR (guitarra); la banda tiene apenas más de tres años en activo y, en efecto, ese trip-hop inherente danza libremente por todos los rincones de su música, fusionándose de manera perfecta con la propuesta de un rock/alternativo lleno de experimentación y toques bien ensamblados que combinan diferentes géneros y  pueden variar desde la psicodelia hasta el ambient, la electrónica o lo instrumental.

Los sonidos se rebelan a sí mismos y se incorporan mágicamente unos con otros, tejiendo una brillante telaraña de sensaciones donde pueden resaltar infinidad de elementos, desde una trombosis melódica y armónica como en ‘Deep Water’ hasta percusiones atrevidas, voces en off, misteriosas grabaciones y riffs duros y arriesgados estilo desert en ‘De Niro’, o toques bellísimos de electrónica e industrial, velocidad iracunda, ritmo rabioso, distorsión, sintetizadores y las infinitas ganas de moverse de ‘Are You Mad’; tracks que, además, por incorporar fragmentos de voz aleatorios me llevan de inmediato a pensar en la influencia del Post-Rock, en la construcción de este género tan complejo y en bandas de gran calibre como This Will Destroy You, Explosiones in the Sky o If These Trees Could Talk.

Mientras termina ‘Trypophobia’, me llega también la sensación de un constante frenesí oscuro que no deja de palpitar debajo de la piel, un acantilado profundo donde brillan soles infrarrojos unidos en la inacabable justa por aullar libres y encontrar las visiones a seguir. Acantilado sabor a soledad amorosa, a rugido, a tempestad que prepara todo el terreno para entrar en los conjuros tan complicados de ‘TL57’, primera canción del EP homónimo y donde todo comienza con una suave atmósfera, limpia y minimalista, permeada con sintetizadores, la guitarra uniéndose lentamente (bajo su propia cadencia), para luego mutar a una enérgica amalgama de distorsiones, beats llenos de pesadez, disonancias aleatorias y alaridos de un rock lleno de potencia y una personalidad que siempre parece estar en busca y al borde del riesgo.

-¿Lo sientes?, le pregunto. ¿Ese grito en medio del estómago, ese incendio revolviéndote las entrañas?

Sonríe. Me lanza un beso. Regreso el gesto y la miro desde mi escritorio, tan bella leyendo un libro de cabecera de Henry Miller que siempre tengo a la mano en el buró (Trópico de Càncer), tan relajada y tranquila después de bañarse, a punto de terminar algunas páginas más, cerrar el libro y dormirse por completo mientras yo me quedo enfrascado detrás de los audífonos, bebiendo ahora café porque el vino se ha terminado y el insomnio (de todas maneras) no me dejará dormir.

Tampoco es que quiera irme a dormir y pensar en descansar. Me cuesta trabajo desenchufarme, controlar la impulsividad por siempre querer hacer cosas e invertir mucho tiempo en dormir.  La energía crece, además, con la música de Muuk combustionándose entre la noche y la respiración de Ella acompañándome durante el trance.

He entrado apacible a los senderos de ‘(mod) 5’, y todos esos cristales existencialistas no dejan de atraparme a cada segundo. Visiones cinéticas difuminándose en el horizonte, pienso mientras expulso el humo de cigarrillo por la ventana y doy una vuelta a la habitación tratando de acomodar la avenida de pensamientos que se me vienen encima. (Es tarde, debo reconocerlo, y el cansancio físico puede causar estragos). Una taza más de café. Lo único que hace falta… La canción se encuentra en su punto más álgido. Son cinco minutos de una deliciosa experimentación hasta la náusea, violenta por instantes, llena de acidez y toques psicodélicos que reafirman el firme propósito de la agrupación por aventurarse sin frenos en el recorrido de sus creaciones, de serse fieles sin impedimentos y no dejar de buscar (pongámoslo en términos de Kerouac) la Perla en el camino.

Búsqueda Infinita.  En eso pienso. Un cigarrillo, quinta taza de café y Evolución salvaje que no disminuye a medida que pasan las canciones sino que expone todo lo contrario: una vena intuitiva y explosiva, una fuerza ideológica, una especie de jam natural para fluir sin interrupciones y crear el estilo de composición que realizan, las piezas tan delirantes que nos revelan y el tremendo talento que cargan encima.

El otro punto que tenía mente: los sonidos tan desgarradores de Muuk hacen que te apropies de ellos, que los vuelvas tuyos y te adueñes absolutamente de ese instante, de esta madrugada desconocida, el aura a romance aun flotando en el ambiente,  fusionándote con la rola, dejándote caer libre a la profundidad del acantilado.

‘TL57

***

3:45 am. He resuelto pendientes y he logrado diseñar a gusto la última hora. En algún momento de ‘Deep Water’ (melódica, llena de armonía e incluso relajante por instantes) se escuchan gritos en off que atraviesan la nostalgia, el dolor, la desesperación y la agonía. Es el simbolismo del Canto dentro de la música de Muuk (que carece de un vocalista que en realidad no les hace falta) y que nos demuestra esa conjugación completa, en su máxima expresión, de todos los elementos y recursos utilizados para conseguir estos sonidos.

Hoy, en unas horas que se presentan en la bella ciudad de Puebla, me imagino cómo se escucharan en vivo estas creaciones llenas de genialidad, tan frescas y jóvenes, tan enigmáticas y ateridas de una especie de narrativa surrealista… Porque no lo he mencionado pero es una banda que conozco de hace poco, un par de meses, y no he tenido la oportunidad de ver en vivo.

Lo bello del asunto es que después de aturdir y experimentar en el foro del Cerdo Picante, la banda asaltará La Capilla de los Muertos en el centro de la capital y no pretendo perderme por nada del mundo el evento.

Y el asunto será ver eso. Sentir la intensidad, el talento a todo vapor, la desintegración de una experimentación bien construida. Como la geometría y el caos. De nuevo: caída veloz al acantilado y soles infrarrojos guiñando un ojo desde el fondo. Y una madrugada de fuego. Y ser salvajes o no serlo.

‘Are You Mad?’

About Adrián Ortega

Escritor y Periodista. Diseñador, melópata, bohemio irrecuperable y apasionado desenfrenado del Post-Rock, la viticultura y el cine de Park Chan-wook. Fanático a muerte de los Ravens de Baltimore e hincha del Atlas de Guadalajara y del Chelsea Football Club. Co-Fundador y Director General del medio de difusión artística ‘Operación Marte’, co-editor del sello editorial ‘Korova Records’ (en construcción) y locutor en el canal de podcasts ‘La Tribu’. Su primer libro: "Érase una vez en Santa María", fue publicado por 'La Ratona Cartonera' en Mayo de 2015. Actualmente trabaja en su primera novela y en una serie de artículos, crónicas y ensayos de música y Rock que piensa titular "Medio Segundo de Snuff & Spaguetti".

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