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Mauricio Neblina

Ciudad de México, 1993. Estudió Ciencias de la Comunicación. Actualmente cursa el Diplomado de Creación Literaria en el Centro Horizontal y es más inservible que nunca por ser escritor, poeta, community manager y reggaetonero por las noches. Ha colaborado en diversas publicaciones web e impresas.

Asiento para bebé en el asiento trasero del coche
(Manual para tener un hijo)

Ajusto el asiento para bebé
en el asiento trasero del coche.

Cruzo el cinturón,
lo engancho
y apoyo la rodilla
para que no se mueva
más de dos centímetros.

Me subo al coche,
lo enciendo
y conduzco.

Cualquiera pensaría
que soy mueca de húmeda ansia
si llevara un asiento para bebé
en el asiento trasero del coche
y no tuviera bebé para cuidar.

Por eso
perfumo el hábito,
llegar a tiempo por el niño.

Al lado del moreno
está mi güerito,
la occidentalización de las preferencias,
tragando una voluta de aire
de cereza,
con el iris empañado
de recuerdos cortos
y un rostro obvio.

Lo saludo,
lo tomo de la mano
y lo llevo conmigo.

Lo acomodo en el asiento para bebé
en el asiento trasero del coche.

Y conduzco.

Por el retrovisor:
el pato del lago
no tiene más qué comer,
ella sujeta una burbuja para siempre.

***

Un día con la muela picada

vende sángüich helado
de fresa y de vainilla

la niña apura su plátano
para comer uno de los dos
que compró su mamá

base universal
para no utilizar las manos

mientras entra un monje
de religión desconocida
con la punta del taj mahal
en la cabeza
envuelta en una red de tela negra
flores azules
brillan en su pecho oscuro

luego dos se van
la niña come sángüich helado
y la cáscara de plátano
quién sabe dónde está

el monje ocupa un asiento

entran los adolescentes
emocionados por probar
su trago quinientos diecisiete de alcohol
y su fumada sesenta y dos de mota

entre gritos
el poeta intenta leer
a josé eugenio sánchez

los demás
son maniquís
que no tienen ningún interés

***

Cráneo de Terciopelo

El cabello último del botón
que se resiste a caer,
filigrana de cráneo de terciopelo,
suelta su cuerpo de cabeza
en el momento más inadecuado.

Rueda hasta desaparecer
en su propio techo
de la sala de juntas.

*** 

Sobre el Tren

Nos subimos al tren
que se detuvo frente al colegio
para saltar en el iceberg
que nace en la mitad del pecho
y asoma la punta
en la boca de los espectadores.

Pero nos arrepentimos

Es imposible
aterrizar en un centímetro cuadrado
al instantáneo arranque
sin que el hielo se derrita,
sin romper la encía
donde sangra el escarnio
cuando nos raspamos
las rodillas.

***

Funámbulo

Como un funámbulo
que camina por la orilla
de una moneda
sostenida en la punta de la lengua,
camino sobre la delgada
línea de tinta
que separa a los días.

¿Acaso hay forma
de no caer
en el número impreso
en papel couché?

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