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Latinos del Sur o los Escorpiones Sudacas

El juego no tiene ganador,
el juego es navegar juntos.
VÍCTOR H. ORTEGA

Si la poesía —a la usanza del pensamiento futurista de principios de siglo XIX— se reduce en verdad a un acto, una simple mordida de perro en el cosmos sensorial del instante o un electroshok efímero de la existencia; entonces sí, el acto de rebeldía tras los versos y las cuchilladas salvajes de Victor Ortega en Latinos del Sur, seguirá resonando a través de la eternidad, de la herencia contracultural siempre en movimiento y de las letras independientes de la república hermana de Chile (sello característico de la región) y, dicho sea de paso, de toda la escena Sudamericana.

Un acto de rebeldía que conjuga de manera lúcida sus virtudes y reta directamente el vacío agónico de la derrota, la desolación, el ímpetu, las noches a campo abierto o la siempre iracunda (persistente) desesperación que va rugiendo de línea en línea, de verso en verso hasta convertirse en la panorámica de una pupila que anhela abarcarlo todo y que, en su propia reconstrucción, va tejiendo puentes de comunicación y voces desconocidas complementándose entre sí.

Sagaz, determinante, cielo de rapiña abierto a la aventura, constelaciones ateridas de cotidianidad, amores fugaces, mensajes sin responder, rostros pasajeros, gobiernos tiranos, accidentes emocionales, niños jugando libres con sus barcos en el agua sucia, muchachas cristalinas esperando los aullidos del viento o simbolismos constantes a la modernidad, al acto presente en todos los rincones de la calle, a la enfermedad de existir, al dadaísmo de cemento en los rostros de los paseantes, a la insurrección y a todas esas sonrisas auténticas (con cariño, con miedo, con nostalgia) para la resistencia.

Textos así, desnudos, sin conjuros ni maquillaje, a través de lo impredecible, ardiendo en cada fibra, cobijados por una especie de diario vivencial que se reinventa tras cada acontecimiento imposible frente al horizonte, cada acercamiento a la locura trepidante, al olvido y a la melancolía que nunca paran de cercanos y abrazarnos con violencia.

Páginas electrizantes que se leen con una fluidez encantadora y cuyo destino final parece ser penetrar en la sensibilidad ajena, en la intimidad correligionaria y en el juego universal de vivir, sobrevivir y evolucionar como manadas en perpetua comunión, juntos, sin ganadores o perdedores absolutos pero con el naufragio disidente que nos lleva a las mismas consecuencias.

Porque en Latinos del Sur, alejado de cualquier cliché del poeta moderno, sin pisar los terrenos del éxtasis sobrevalorado por encontrar un estilo definido, y renuente ante la displicencia de querer ganar lectores o seguidores; Víctor le escribe con rabia, melancolía, amor, decisión, sinceridad y compañerismo al gran monstruo que es la Maquinaria Social, al infinito lapso lleno de oscuridad y luz que entendemos como Vida y en el que todos (sin excepción) vamos navegando a través del mismo Infierno.

Ahí donde la envidia es para el corazón perruno, donde Varsovia queda sujeta a la improvisación, se mata al padre con la palabra, Concón se llena de amantes jóvenes, Santiago brilla de plomo y la cumbia es dolorosa y villana, se baila con malicia, con el alcohol en el piso y estrategia precaria… Ahí, entre el paisaje lúgubre de asesinos y traidores, entre la vagancia interminable y la marea de esquizofrénicos y solitarios suicidas que no dejan de desnudar su alma; entre los primos heridos por el pasado, la mágica desolación de un país en crisis, las llamaradas al éxtasis y la revolución, el duelo y la rabia de no darse por vencidos.

Ahí, catarsis inmediata y espíritu de libertad bajo el que se sostienen los versos de Latinos del Sur, libro que además de todo este cúmulo de sensaciones, discursos honestos e imágenes sugerentes, la edición cuenta con la particularidad de estar pensada y conceptualizada para tener un contacto y una interacción directa con los lectores.

Es decir, de la mano de la combativa e independiente editorial Hojas Rudas, bajo un proceso artesanal, construido en papel ahuesado de 80 grs, con el título en un calado cosido con hilos de colores, imágenes extraídas de una revista norteamericana de los 90’ y ambas tapas en cartón negro de 1.8 mm; el concepto del libro se denomina ‘Lotus Book’ (Libro Loto) debido a la forma en 180º que se genera al abrirlo y gracias al diseño de arte-objeto que destila toda la creatividad del mismo.

Este concepto artístico de libro/objeto —dentro de la trayectoria literaria de Víctor y como si se tratara de estrategias de resistencia pura y sin tapujos—, no sorprende en absoluto sino que lo identifica aún más con el aura independiente que siempre lo ha acompañado y que ha marcado la infinidad de ritmos y variantes a lo largo de su camino como escritor, editor, poeta y viajero incansable.

Justamente, su tórrido romance con la autogestión y la literatura independiente, lo han llevado a publicar los libros Al Pacino estuvo en Malloco (2012), Relatos Huachos (2015), Las canciones que mi madre me enseñó (2016), y el recientemente presentado en México Elogio del Maracanazo, cuya primera edición se dio en el año 2013 para luego ser reeditado por Librosampleados en México e incluir el relato ‘¿Acaso crees que soy Pendejo?’, que no aparecía dentro de la primera edición.

Todos libros de relatos cuya fuerza narrativa y talento creativo comenzaron a abrirle caminos a Victor dentro de las letras sudamericanas y a conseguir la atención de críticos, medios y diversos puntos dentro del mercado literario. Alfredo Lewin, por ejemplo, columnista de libros en Radio Sonar, mencionó en abril de 2015 que “Ortega escribe desde la provincia con una poesía y una sensibilidad que no me voy a cansar de elogiar”, mientras que meses después, en el programa de televisión venezolana ‘De Zurda’, el periodista uruguayo Víctor Hugo Morales le comentó directamente a Ortega: “abrí el libro [Elogio del Maracanazo], como se hace con los libros, en cualquier página, y me he encontrado con una forma de escribir que me deleita”.

Así, Latinos del Sur se une al dossier de facturas rotas que ha pagado Víctor Ortega con una prosa honesta, directa, sin pelos en la boca dirían en mi barrio y con toda el alma, el ímpetu, la locura desbocada de un escorpión sudaca en medio del accidente cósmico que entendemos como realidad.

(Aquí pueden leer unos poemas de ‘Latinos del Sur’ para OM, y descargar la edición completa desde el sitio de Hojas Rudas, así como también pedir información para poder adquirir en físico el libro.)

About Adrián Ortega

Escritor y Periodista. Diseñador, melópata, bohemio irrecuperable y apasionado desenfrenado del Post-Rock, la viticultura y el cine de Park Chan-wook. Fanático a muerte de los Ravens de Baltimore e hincha del Atlas de Guadalajara y del Chelsea Football Club. Co-Fundador y Director General del medio de difusión artística ‘Operación Marte’, co-editor del sello editorial ‘Korova Records’ (en construcción) y locutor en el canal de podcasts ‘La Tribu’. Su primer libro: "Érase una vez en Santa María", fue publicado por 'La Ratona Cartonera' en Mayo de 2015. Actualmente trabaja en su primera novela y en una serie de artículos, crónicas y ensayos de música y Rock que piensa titular "Medio Segundo de Snuff & Spaguetti".

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