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Joyce Obregón: el Poder de lo que alguna vez te pareció Inútil

Suena el teléfono. Tono clásico, volumen ascendente, 19% de batería. El remitente: mi carnalito Mixar López, compañero de armas en Operación Marte, justiciero de letras e irreverente a todo pulmón de la vida (la muerte) y esta extraña encrucijada que se alza entre ambas y donde todos convivimos (nos desangramos) segundo a segundo sin ninguna posibilidad de escape.

Nos saludamos como de costumbre: efusivos, riendo, alguno de los dos lanzando una broma ácida o trepidante (de acorde al escenario cotidiano en que nos encontremos), celebrando la vida con algún comentario esperanzador o imitando infinidad de acentos (norteño, yanqui, colombiano, británico…) que, debido a la exacerbación con que son interpretados, terminan resultando aún más inverosímiles y ridículos de lo que en verdad pudiéramos llegar a expresarlos si no exageráramos en la actuación. (Pero es que sino no sabe; imaginen nada más al buen Mixar y a un servidor intentando ser así de serios el uno con el otro en un momento donde no existe ninguna convención sagrada ni pauta de comportamiento alguno).

Es viernes por la noche y la conversación inmediatamente se torna hacia asuntos literarios, hablando un poco de la próxima reseña que presentará en nuestro podcast Muff! y que trata sobre Antonio Artuño y su libro ‘La Vaga Ambición’; para luego dar paso a las artes gráficas (el graffiti, los murales) y comenzar a hablar de Joyce Obregón y la entrevista que Mixar le realizó unos días atrás, al puro estilo y con la típica energía que tanto lo define.

Su voz, mientras habla de la artista colombiana nacida en Barranquilla y mejor conocida como ‘La Siempre Viva’ o ‘La Sin Pantaletas’, se nutre de una emoción incomparable y comienzan a asomarse con despilfarro las profundas impresiones que dejó la obra de Joyce en su interior.

-Es una chingona, hermanito, una fregona. Increíble las preguntas, cómo las resolvió, con una integridad, una lucidez y rabia que caracterizan su propio trabajo y la forma en cómo se desenvuelve… ¿La checaste? ¡Lo sabía! Encantadora… Y es que me sorprendió bastante porque además…

Lo interrumpo. La señal falla por instantes y la batería agoniza de pronto más rápido que los segundos anteriores… Extiendo mi punto: sí, sí, me encantó y me llamó la atención de inmediato el aura de su personalidad -a primera vista- la intensidad de su historia, el espíritu, el nombre artístico que la identifica...

Además, refuerzo la opinión sobre el alto contenido en las respuestas de Joyce y le digo, entre broma y broma, que todo se coordina y entabla un equilibrio perfecto: la artista que se hace llamar ‘La Sin Pantaletas’, la entrevista cuyo intro determina con decisión “una entrevista sin pantaletas’, y la voz detrás respondiendo, jugando, atreviéndose de la misma manera: sin pantaletas, sin tapujos, sin esquemas sobre-revueltos y, sobre todo, siempre viva.

Ríe estruendoso.

-¡A huevo, pinche parcero! Eso es lo que quería decirte… La forma en que ella respondió todo y la disposición que nos tuvo. Porque (y esto me afectó bastante), mientras yo ya le había mandado las preguntas, ella sufrió una tragedia que me dejó helado…

(Pausa. El tiempo se congela por un rabioso segundo. Ni lo apresuro ni intento ayudarlo a decir aquello que espera ansioso en el borde de su lengua. Es mejor que fluya, que encuentre la mejor manera de expresarlo… 9% de batería. Empieza a afectarme a mí también, aunque aún no sé de qué se trata ni puedo terminar de intentar descifrarlo. Algunas imágenes se cruzan en mi mente, enciendo un cigarrillo, espero paciente del otro lado de la línea.)

Entonces, agarrando un segundo aire y concentrándose diligentemente en la articulación de las sílabas, dice:

-Le mataron a su novio, parcero… No mames. Se lo mataron mientras ella ya tenía las preguntas y aun así tuvo el coraje, la valentía de responderme las preguntas y hacerlo con una integridad, pfff, incomparable… No podría sentirme más agradecido. Pura pinche admiración porque ante tal situación, dedicarnos el tiempo, contestar, mantener en alto ese profesionalismo con su arte, no todos lo hacen, parcero, no todos; pero ella mantuvo el espíritu en alto y sigue luchando…

He quedado seco. Mi taza de café a mitad de un sorbo, la sangre enfriándose, el pecho en shock, la adrenalina de la noticia acechando indómita la mente, las lágrimas que no asoman pero que fluyen por dentro, que se desintegran lentamente y que cargan toda la empatía que uno puede tener ante una tragedia ajena que, sorpresivamente, no resulta tan lejana; no se desvía de nuestra alma porque al final de todo, en este viaje que llamamos y entendemos como ‘arte’ y ‘cultura’, todos pendemos del mismo ente que nos impulsa a expresarnos, aullar, rebelarnos y contribuir desde nuestras solitarias visiones a una construcción más digna, vital, libre y bella de la sociedad.

Por eso sentimos su tragedia ardiendo bajo la piel; por eso nos inspira, nos impulsa y nos llena de energía la labor de Joyce dentro del arte moderno, la forma de entender su propio graffiti, las ideologías que desprende con decisión y soltura, las ganas de enfrentarse al horror, a la destrucción, al dolor, la crueldad y esas áridas llanuras del sistemático comportamiento humano que tanto nos quita y nos atrasa, que tanta mierda nos va aventando a cada paso en que intentamos seguir sobreviviendo.

De ahí surgen estas palabras que les comparto antes de hacerme a un lado y dejarlos con la entrevista… Porque no puedo quitármelo de la cabeza. No dejo de repetírmelo, de decirme una y otra vez que ante tal realidad social donde cada día parece que buscamos más nuestra propia aniquilación, también existe esta luz que nos hace regresar al ruedo, estas edificaciones y destellos utópicos, esta impoluta insurrección que no debemos abandonar y todas las voces femeninas que siguen resistiendo con hierro y sangre los embistes de la maquinaria, que siguen reafirmando la importancia de la mujer en el desarrollo y la evolución del Arte, en la expresión humana por naturaleza,  la sensibilidad colectiva o las mejores expresiones de coraje y valentía que llegan a nuestros oídos y que continúan cimentando su trascendencia conforme avanza el tiempo.

Aquella luz de la que tanto hablaba Modigliani y que siempre escapaba de los ojos de sus amadas, pero que se ha mantenido fiel hasta nuestros días (el destino del arte está en el rostro de una mujer), y que hoy nos impulsa, querida Joyce, a agradecerte de corazón por el tiempo que nos compartiste y a mandarte todo nuestro amor, cariño y compañerismo desde estas tierras también caóticas e indómitas.

Adrián Ortega

Thomas Browne decía que el arte es la perfección de la naturaleza, y que la naturaleza hizo un mundo y el arte otro; sin embargo, en Joyce Obregón (Barranquilla, Colombia) estos dos tipos de técnicas se unen, la natural y la estética, para forjar una nueva, un nuevo arte: nocturno, ruidoso, lindo, psicótico, sin pantaletas y siempre vivo.

Joyce Obregón es una joven que estudió artes plásticas en la Universidad del Atlántico en su natal Barranquilla, forma parte de diversos colectivos artísticos, en donde es la única figura femenina que ha desarrollado su talento desde hace seis años.

Aunque aún le falta reforzar sus trazos en el graffiti y sus ideas en diversos proyectos de arte conceptual, Obregón ha plasmado su “obra” en diferentes muros del mundo, y eso sólo pocos lo pueden presumir.

Aquí una entrevista a fondo —y sin pantaletas—, con esta promesa del arte contemporáneo y el aerosol.

¿Qué representa para Joyce Obregón intervenir un espacio público marginado?
Joyce Obregón:
“Pienso que es el momento donde siento de verdad materializado el arte, en la universidad varias veces me habían dicho —y también yo lo había pensado— que el arte no sirve para nada: pero al llegar a espacios marginados y realizar intervenciones —no solo murales o graffiti— te das cuenta del poder que tiene lo que alguna vez te pareció inútil.”

Artista plástica, graffitera y muralista. ¿Qué disciplina te emociona más?
J:
“A satisfacción personal: el graffiti, siempre. Pero en cualquiera que sea la disciplina, lo que me emociona más es el proceso, y todas las interacciones que se dan con el entorno. Los insultos, comentarios, la vinculación del espectador con lo que estas haciendo, para bien o para mal, siempre será emocionante.”

“La Nochera”, “La Helado Negro”, “La Sinpantaletas”, “La Siempre Viva”. ¿Cómo te definirías a ti misma?
J:
“Como un ser incansable, no uno especial pero sí uno que fue valiente y se atrevió a dedicarse al street art desde el hip-hop, una escena bastante machista. Una artista en formación, con ganas de seguir aprendiendo y que sabe que el camino es largo y para nada sencillo.”

¿Por qué tratar temas de género y afrodescendencia?
J:
“En una búsqueda de la identidad de mi trabajo artístico, llegué a varias conclusiones y una de ellas fue: lo que hago no se puede desligar de mi realidad o de mis realidades, de lo que soy. Y el ser mujer no es un vestido que me quito a la hora de crear y me lo pongo cuando termino.

Y ademas de ser mujer, soy negra; no una negra de la negramenta mas  negra, en realidad soy resultado del mestizaje, pero mi familia por parte de papá si lo es. Y bueno, en ese proceso no sólo de la identidad de mi trabajo sino también de mi identidad personal, y llegar a algunos cambios con mi cabello —afro— y tener la experiencia de salir a la calle con el cabello así y recibir insultos y demás, decido hablar a cerca de esto por medio de mi arte.”

Háblame de s-Existencialismos del Trópico.
J:
s-Existencialismos del Trópico es divina y profunda, de mis obras la que más me ha tocado las fibras. Es una obra bastante natural, espontánea. Llegó sola, y aún no termina.  Somos seres existenciales, llenos de melancolías y tristezas en una ciudad del trópico colombiano —Barranquilla— que supone ser sinónimo de alegría y de que todos estamos todo el tiempo en disposición de festejo. La obra se materializa en ilustraciones, sonidos, fotografías, un fanzine, videoarte y lo que me falta. Habla de eso a lo que debemos enfrentarnos como primer encuentro con la vida adulta, una dualidad entre el bien y el mal. Generando contrastes de caos y tranquilidad, fragmentación y resistencia; extremos de misantropía y filantropía. Darle zoom a nuestras —hablo de mí, de mis amigos, de mi novio y de los desconocidos que siempre están— mas profundas e insignificantes preocupaciones; es una obra que no parcializa, activa una luz intermitente que pretende la introspección del otro; reconociendo en —un— ser momentos de luz y momentos de oscuridad.”

¿Cómo fue el tratamiento de La Cara de Burro la llevo en Frente?
J:
“La cara de burro la llevo en frente, es hija de s-Existencialismos del trópico, y es una video instalación performance. El ejercicio consistió en instalar una cámara visible en un espacio de tolerancia de mi universidad llamado El Oasis, —ya no existe— y todos podían plantarse al frente y hacer caras o hablar o no hacer nada, o sólo ser. Con otras imagenes que hice saqué un videoarte; por otro lado cree una mascara de burra y en un salón de la U me senté en una banca de dibujo con mi mascara de burra y proyecté encima de mí el videoarte, el audio del videoarte es un texto que hice —en mi intento de escribir— en escritura automática sobre los burros. Acá te dejo un fragmento: “Los burros gozan de una mala reputación, los burros han sido ridiculizados desde el cine hasta las escuelas. Utilizados como comparativo para decirle a alguien que es un tonto, TONTA. ¡Burro! Los burros sobramos en el colegio si no obedeces, o NO estás atento, o no tienes buenas calificaciones, ¡BURRA! BURRO!! Te ponen orejas de burro o te dicen burro, desde tus compañeros hasta tus profesores. Criatura utilizada, desvalorada, pero siempre útil, sinónimo de sexo desesperado, sinónimo de no astucia, sinónimo de fealdad, sinónimo de tontería, sinónimo de marihuanero, sinónimo de lo vil, de lo que esta por debajo.”

Háblame del Colectivo Rebelarte.
J:
“Rebelarte Barranquilla, fue el colectivo con el que inicié esta aventura. Yo soy de las mas pequeñas de la escena y por ende, también lo era de Rebelarte, tenía  muchas ganas de pintar en la calle y en ese entonces Lápiz (uno de los grafiteros viejos de la ciudad) andaba organizando un nuevo grupo con los que habían quedado luego de desintegrarse la CAF Barranquilla (Coordinadora Antifascista) y bueno, terminé en esas reuniones; la gente fue desertando y finalmente quedamos Lápiz, Kenort y yo. Esa ha sido mi más grande escuela. Con Rebelarte estuvimos en un momento crucial en la ciudad para el graffiti —año 2011—, con la llegada del sistema de transporte masivo —acá llamado Transmetro— ubicado principalmente en la Avenida Murillo, quedaron unos espacios residuales con unas paredes bastante atractivas, indefensas, expuestas a los 40ºc de la ciudad, focos de basura e indigencia. Organizamos Proyecto Murilo Derecho —la paradoja es que le hacíamos alusión a un colectivo ilegal- que transita toda la noche por la avenida murillo recogiendo borrachos “El recoge Borrachos-MURILLO DERECHO” lo que no hace nuestro sistema de transporte oficial—. Esto en el marco de un festival llamado Killa Street Fest; que también tenia una franja académica, tratando temas como objeción de consciencia, como responder a un policía cuando estás pintando ilegal, y demás. Así mismo tuvimos otros proyectos en alianza con otras organizaciones como Minga al Barrio —con la gente de MingaUrbanaTierraAdentro—. E iniciativas como Noche de Tag, talleres para barrios de la periferia de la ciudad. Y pintadas del colectivo —Rebelarte Barranquilla 2011-2013—.”

¿Cómo es hacer Street Art en una ciudad como lo es Barranquilla?
J:
“Es raro, en este momento hay varios haciéndolo pero aún se pueden contar los que lo hacen con frecuencia y que se lo toman en serio. Hay mas recepción por parte de la comunidad, están un poco mas abiertos a las propuestas. La cuestión con los policías Umm…. bueno es la policía. (risas).

Acá aún estamos en ese conflicto entre artistas de que porque haces street art y eso no te hace graffitero, radicalismos, y en general en el arte de la ciudad el conflicto entre el artista que sólo maneja una técnica y el que sólo maneja el concepto; discusiones —que para mí— no tienen sentido. Todos estamos en el ejercicio de aprender haciendo, y sí, pienso que debemos exigirnos entre nosotros, pero el mismo mercado del arte y la calle te pone en tu lugar.”

¿Cómo te fue en el Killarte Lyon en Francia?
J:
“No esperaba que a mis veintidós años de edad estuviese pintando por fuera de mi país, y menos en otro continente, y menos en Francia, y menos con tan grandes artistas, con pioneros del graffiti en Europa, gente que había visto en revistas y por Internet. Tuve la oportunidad no sólo de estar en Trublyon —festival de street art en Lyon organizado por Cart1—, sino que estuve en Mister Freeze, un gran festival de graffiti y street art en la ciudad de Toulouse organizado por Resoner-Francia. Cada uno con unas dinámicas diferentes, pude compartir no sólo con grandes artistas franceses sino también con graffiteros colombianos como Guache, Cazdoz Y Yurika, tipos que desde pequeña admiro mucho. Y en general el arte en Francia, fue un poco la practica de mis clases de teoría del arte en la U. Fue llegar y cuestionar lo que estás haciendo como artista, y también darte cuenta de que otros artistas con más trayectoria también tienen esas incertidumbres.

También fue caer en una depresión creativa, y ser bastante dura con mi trabajo. Encontré personas bastante crueles y otras en las que encontré, no sé si palabras de aliento, pero sí bastante lógicas. Reconocer que hacer arte en Latinoamérica sobre todo en un país como Colombia, siendo mujer y querer pintar en la calle a mis veintidós años, no es para nada fácil. Y no significa que por eso justifique “x” cosas, pero es una realidad que nos obstaculiza a todos y todas —artistas o no— nuestras ganas de ser y hacer.”

¿Qué hay de Negra Soy?
J:
“Negra soy, es el resultado inmediato de lo que te hablaba arriba de encontrar mi identidad como persona, y la identidad de mi trabajo artístico. En un ejercicio de auto reconocerme pude llegar a la otredad; es decir, negra soy, indígena soy, mestiza soy, soy tú.

Sí, me refiero a una comunidad específica, pero en general, cuando la gente me llegaba y veía el “negra soy” me respondían con un “pero yo soy mas negr@ que tú” —recuerda que soy mas mestiza que negra—; y eso para mí era perfecto. Y aunque no tenía planeado eso, cumplió el objetivo, lograr que el otro se sintiera yo. Sentirnos todos como uno.”

A veces hay que estropear un poquito el cuadro para poder terminarlo, decía Delacroix; ¿cómo es tu proceso creativo?
J:
“Pienso demasiado, pero muy rápido. Cuando tengo una idea debo materializarla lo antes posible, antes que la desgaste en el pensamiento y me termine de aburrir de ella.

Siempre que tengo el reto de crear, entro en conflicto conmigo misma. Confieso que me siento insegura, pero no por eso dejo de crear. En ocasiones comienzo un muro y no lo termino porque no me gustó la vibra del lugar, eso me genera conflictos entre mi profesionalismo y mis ideales. Ideales de que si no me fluye no lo hago; “para hacerlo de mala gana mejor no lo hago”. Pero por lo general los termino, no porque lo termine haciendo de mala gana, sino porque me tomo el tiempo, respiro, canalizo por otros lados, y listo.

Y bueno en el camino mis ideas se transforman en otras ideas. Nunca la obra termina con la idea con la que inició.”

¿Por qué la “Sinpantaletas”?
J:
“Fue en el momento en el que me empecé a tomar muy en serio el tema del feminismo, y en mi familia bastante tradicional, por el lado materno, son 8-5 chicas y 3 chicos. De las 5 chicas, 4 son madres solteras; y de los 3 chicos sólo uno tiene hijos. Y mi abuelo también fue un presente ausente —aún lo es— al igual que mi papá; y a pesar de esto el hombre es quien tiene la voz de mando en el hogar —así no sea el que se encarga de la crianza ni de las cuentas—. “Es el que tiene los pantalones bien puestos”. De ahí nace —SinPantaletas— en homenaje a mis tías, a mi mamá, a mis primas —que también son madres solteras—, a mis amigas y a todas esas chicas que no necesitan tener los pantalones bien puestos, al contrario se han quitado las pantaletas y han sido completamente libres y autónomas, aunque ellas mismas no lo reconozcan como tal.”

¿Qué representa Basquiat para la “Siempreviva”?
J:
“Basquiat es esa transición del graffiti al arte de manera, Umm digamos que oficial. No sólo es el comienzo de pensarse el graffiti como arte, sino además, pensarlo y darle el mismo tratamiento, y bajo las mismas condiciones de cualquier otro movimiento artístico.”

¿Qué pared del mundo te gustaría pintar?
J:
“Me gustaría tener una pared pintada en todos los rincones del planeta tierra, por más insignificante que pueda parecer alguna pared.”

About Mixar López

Narrador, cronista y periodista musical. Colaborador de las revistas Operación Marte, El Fanzine, Fanatika, Melo Magazine, Radar Magazine, I Noticia, Letras Explícitas y Quarter Rock Press. Desde hace tres años vive en Des Moines, Iowa, Estados Unidos. Sus intereses varían desde la música, las series de Tv, la literatura y el periodismo Verité o periodismo Gonzo. Su filosofía de escritura creativa es ir a la yugular de la experiencia y estar atento a pensamientos capaces de penetrar la realidad. Vive afanado en hallar verdades y tan pronto como considera que ha dado con alguna, siente el vivo deseo de comunicarla a otros: entonces surgirá la escritura. En la actualidad, prepara su primer libro de crónicas, 'Prosopopeya: La voz del encierro'.

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