Home / Artes Visuales / Jorge Baldere: la Imagen detrás del Silencio

Jorge Baldere: la Imagen detrás del Silencio

My work would have the impact of my unreality.
Joel Peter Witkin

La imagen, el ahínco, la noción de un segundo rompiéndose frente a tus pupilas. El resplandor, la noche que cae agitando recuerdos, el movimiento infalible, perpetuo, lleno de posibilidades. La Maquinaria. El delirio de calles, objetos, rostros, realidades e historias que nos hablan y perduran a través de un momento único, una contemplación irrepetible, capturada para la inmortalidad y puesta en escena con la desnudez del autor de por medio; atravesando libremente todo el cálculo, toda la medición, las técnicas, la luz y el fuego interno que sólo un lente fotográfico nos puede brindar y traspasar (tratando de evitar la cursilería) hasta el alma.

Sí… Fuego de vida, de muerte, soledad, nostalgia o romance. Fuego real, vibrante, lleno de expectativas, sin escapatoria, como el que acosó a Joel Peter Witkin, Diane Arbus o Francesca Woodman; el mismo que, desde la perspectiva de este apasionado de todo lo visual e incluso estudiante desertor de la carrera de fotografía (por estúpido, no por falta de pasión o fuerza para concluir) cualquier fotógrafo debe tener ardiendo a todo momento y fluyendo por todas sus venas.

Es como aquello que decía Enrique Lihn en su texto ‘Porque Escribí’, poema que también da nombre a una de sus más bellas antologías y donde el maestro chileno nos despliega un mapa puro e íntimo de todo lo que significó la escritura en su vida y cómo (si lo vemos desde cierta perspectiva) fue su sanación, su arma favorita y el motor del impulso para seguir combatiendo los fuertes embistes que la existencia nos lanza a cada segundo.

Escribí: fui la víctima
de la mendicidad y el orgullo mezclados
y ajusticié también a unos pocos lectores;
tendí la mano en puertas que nunca, nunca he visto;
una muchacha cayó, en otro mundo, a mis pies.

Pero escribí: tuve esta rara certeza,
la ilusión de tener el mundo entre las manos.*

Esa urgencia, necesidad o ímpetu de querer buscar y expresar algo hasta las últimas consecuencias.  Esa determinación rozando las catacumbas de lo desconocido, abriéndose paso sin freno a través de los diferentes entornos sociales que nos rodean y abrazándose fielmente al cúmulo de emociones que desprenden cada una de esas situaciones.

Uno puede olfatearlo, sentir el acercamiento trémulo, la lírica del beso entre la imagen y nuestro propio inconsciente, ambos fusionándose en una grata danza cuyo final siempre nos va a ser revelado a través de la sorpresa y el encanto de lo NO descubierto.

Así, entre visiones de su propia realidad y ventiscas filosóficas que entabla en cada uno de sus cuadros, las fotografías que nos presenta el poeta y actor delirante (lleno de energía y entusiasmo) Jorge Baldere –también camarada entrañable, guerrero de los submundos artísticos y personalidad de una nobleza extraordinaria–; son justamente eso: un volcán en erupción donde van naciendo y evolucionando las entrañas de una contemplación hiperrealista de la vida, la cotidianidad, el naufragio perpetuo de los instantes y los suspiros efímeros de la trascendencia en espera de palpitar sin descanso.

Desde lo oxidado del metal visualizado a través de una cadena de bicicleta (cual analogía del barrio que se abre detrás del acercamiento), hasta el momento preciso de un enfrentamiento a voces y gestos entre dos desconocidos en plena calle; pasando por el acercamiento feroz de un tendedero cotidiano, el rostro de una niña escondido entre las plantas o el detallismo en el semblante de un zapatero dejándolo todo (energía, concentración, atención, disciplina) en su profesión.

No es sorpresa que las fotografías de Jorge deambulen con esta tónica de supervivencia sagaz, desenfado, lucha social e hiperrealismo desenfrenado. Mencionaba antes que también es un asiduo poeta y un comprometido actor que ama el Teatro como pocos. Su espíritu se deja asomar a todo segundo y tanto las letras como las artes escénicas y la fotografía se equilibran de forma enrabiada para complementar la una con la otra y ampliar la evolución artística de Jorge; cuya trayectoria ya de por sí ha ido en ascenso desde sus raíces más arcaicas.


Egresado de la Licenciatura en Arte Dramático por la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo (así como la pasantía en Filosofía por la Universidad Autónoma de Tlaxcala durante el periodo de 2006 a 2010); Jorge fusiona estas tres disciplinas artísticas con una constancia fielmente reflejada a lo largo de toda su trayectoria, manteniéndolo de alguna manera en perpetuo estado de evolución, fresco ante el rugido de la cotidianidad, renovando constantemente el discurso.

Ha realizado infinidad de trabajos escénicos, diferentes ponencias que abarcan temas filosóficos y poéticos (“La Catarsis un retroalimento a la trascendencia”,La Mimesis Aristotélica: hacia una catarsis visible), lecturas tanto en la Ciudad de México como en su natal Tlaxcala, y publicaciones en diversos medios electrónicos como La Piraña (4 febrero 2017), Poetas Siglo XXI / Antología Mundial (9 diciembre 2016), y aquí en la casa, Operación Marte, en noviembre de 2016.

Dentro de las apariciones escénicas en las que ha participado destacan ‘Las plagas, pedazos de apocalipsis’, de Martin López Brie (Dirección: Gabriela Gonzales y montaje presentado en la Muestra Estatal de Teatro en Hidalgo durante su edición 2015 y 2016); ‘El último dragón’ de Cutberto López (Dirección: Jesús Islas Ambríz); ‘Alphonse’ de Wajdi Mouawad (Dirección: Jesús Islas Ambríz, y reconocimiento a mejor coreografía en el Festival Internacional de Teatro Universitario FITU por parte de la UNAM); ‘Caricias’ de Sergi Belbel (Dirección: Rodrigo Carrillo Tripp), Las brujas de Salem de Arthur Miller (Dirección: Alejandra Rodrigo), ‘Opera pánica’ de Alejandro Jodorowsky (Dirección: Ronaldo Monreal), y ‘Hotel Juárez’ de Víctor Hugo Rascón Banda (Dirección: Ricardo Bautista).

También, participó dentro de cortometraje Furia, una historia de Carlos y Arturo Morales bajo la dirección del propio Arturo Morales; y el cual fue selección nacional dentro del Festival Internacional de Cine de Terror Macabro 2016 en la Ciudad de México, así como selección oficial del Southern Texas Underground Film Festival.

En suma, un artista completo, voraz, con el vértigo y la intensidad de la rebeldía clavada en la médula; con el hambre de no detenerse ni bajar los brazos o el temple ante las circunstancias –generalmente desalentadoras- a las que nos orilla con salvajismo la pasión de dedicarse a algo tan impoluto, revolucionario y revelador como el arte (sea la disciplina que sea).

Es la lucha de cada día. Sobrevivir a esa justa y combatir desde este lado de la trinchera donde se busca incinerar el maquillaje y la apuesta es para evolucionar, construir quimeras, edificar visiones y crecer tanto a niveles individuales como sociales y colectivos.

Podemos regresar a lo que decía en un comienzo sobre Enrique Lihn y su maravilloso poema. La urgencia y la tempestad. La NECESIDAD de rebelarse, de SER libres (únicos) y abrazarse a nuestra propia identidad… Sobre todo eso: irse y perdurar y aullar bajo nuestros propios términos.

Porque escribí no estuve en casa del verdugo
ni me dejé llevar por el amor a Dios
ni acepté que los hombres fueran dioses
ni me hice desear como escribiente
ni la pobreza me pareció atroz
ni el poder una cosa deseable
ni me lavé ni me ensucié las manos
ni fueron vírgenes mis mejores amigas
ni tuve como amigo a un fariseo
ni a pesar de la cólera
quise desbaratar a mi enemigo.

Pero escribí y me muero por mi cuenta,
porque escribí porque escribí estoy vivo.*

**’Porque Escribí’, Enrique Linh.

 

About Adrián Ortega

Escritor y Periodista. Diseñador, melópata, bohemio irrecuperable y apasionado desenfrenado del Post-Rock, la viticultura y el cine de Park Chan-wook. Fanático a muerte de los Ravens de Baltimore e hincha del Atlas de Guadalajara y del Chelsea Football Club. Co-Fundador y Director General del medio de difusión artística ‘Operación Marte’, co-editor del sello editorial ‘Korova Records’ (en construcción) y locutor en el canal de podcasts ‘La Tribu’. Su primer libro: "Érase una vez en Santa María", fue publicado por 'La Ratona Cartonera' en Mayo de 2015. Actualmente trabaja en su primera novela y en una serie de artículos, crónicas y ensayos de música y Rock que piensa titular "Medio Segundo de Snuff & Spaguetti".

Check Also

Se Trata de la Vida

por Hugo César Moreno Hernández El abandono es una constante entre los panes y los …

Frente Norteño #2: Iván ‘Capo’ Artalejo

El Frente Norteño es un programa que engloba una serie de entrevistas dedicadas a buscar …