Discordia

La única iglesia que ilumina es la que arde.
Piotr Kropotkin

Sol ardiente en Zihuatanejo, Sol pesado como yunque ruso, Sol árido como piedra pómez, Sol que te hace sudar a mares, Sol que broncea el culo espigado de las bañistas, Sol que derrites el embozo de mi mercancía en mi bolsa de campesino, Sol que disuelves mi droga, Sol que me entregas, Sol que chivateas, Sol astuto, Sol de mierda. Todo mundo sabe que el único y verdadero Dios es el Sol, no hay más. Jesucristo es un Sol indeficiente, Jesús no es tan necesario para la vida eterna como lo es el Sol para el mundo. Si el Sol se apagara de repente, estaríamos todavía en la tierra disfrutando de la luz, las drogas, la borrachera, el sexo, el calor y de la vida durante ocho minutos y unos cuantos segundos, suficientes para un orgasmo y un pasón. Entonces la muerte haría su entrada galopante y triunfal en nuestro sistema, y al cabo de un rato no quedaría en él ni un rastro de luz o de vida, de droga o de semen. La Tierra se convertiría en una tumba oscurísima y fría, enseñoreada por la muerte más cruel y espantosa. La Tierra se convertiría en la prisión.

La amistad es para los débiles, es un juego de niñas, como saltar la puta comba, una carrera de sacos, el bote botero, el balón prisionero, la zapatilla por detrás, la peonza. Que yo sepa, nunca he visto a un narcotraficante morfinómano hacer el estúpido juego de palmas: “A lo loco-co,
a lo loco-co”. No, la amistad es para los débiles, los fuertes no necesitamos a nadie. Soy fuerte, porque alguna vez fui débil, y los golpes me obligaron a sobrevivir. Estoy siempre en guardia, porque me traicionaron y me engañaron. Me río hoy, porque estuve entristecido y me lamenté durante mucho tiempo. Vivo al día, porque el mañana es incierto… Pero a pesar de todo eso, vale la pena seguir loqueando y vale la pena tratar de ser un mejor drogo, valen la pena los diez años, las tablas en las nalgas, la sangre perdída aquí adentro, los trancazos, la violencia, los escarnios, las mofas, las violaciones; vale la pena, porque ahora soy más fuerte que tú, y a la rehabilitación me la he pasado por los huevos, el Diablo anda suelto y  lleva mi nombre, el diablo anda suelto por aquí y viene de ese lugar donde siempre estás drogado.

Los supuestos amigos que me dieron trabajo me han dado la espalda, me dieron una patada en el culo y me encerraron aquí, tras bambalinas. Estoy mirando desde los pasos de gato, estoy mirando ahora, el presente, el presente que se anida en la mierda de las ratas, ratas que cantan por la noche al unísono, el cantar de los cantares, la voz del miedo, la verdadera prosopopeya, la voz del encierro. Los amigos que me ofendieron, los que me entregaron como a Lorca, pueden darse por muertos, su estirpe, pueden darla por muerta, sus novias, sus amantes, sus hijos y los hijos de sus hijos, pueden darlos por muertos. Estoy cantando, estoy cantando ahora, y esta rata no está desafinada del todo, la amistad no es para los débiles, la maldad no es para pensarse, la maldad se pone en practica, es la praxis del Leviatán. No hay teoría hoy en clase señorita, no tome apuntes, levante su falda y abra las piernas, por favor, edúquese.

El último tango en París tiene buenos monólogos, Desayuno con diamantes tiene buenos monólogos, El caso de las petunias pisoteadas tiene buenos monólogos, El abogado del Diablo tiene buenos monólogos, Pedro y el capitán tiene buenos monólogos, ¿Recuerdas ese?: “Pedro, usted está muerto y yo también. De distintas muertes, claro. La mía es una muerte por trampa, por emboscada. Caí en la emboscada y ya no hay posible retroceso. estoy entrampado. Si yo le dijera que no puedo abandonar esto usted me diría que es natural, porque sería abandonar el confort, los autos, etcétera. Y no es así. Todo eso lo dejaría sin remordimientos. Si no lo dejo es porque tengo miedo. Pueden hacer conmigo lo mismo que hacen, que hacemos, con usted. Y usted seguramente me diría: “Bueno, ya ves, puede aguantarse”. Yo no me aguanto, tengo los puños cerrados, y una pared sucia, tengo los puños cerrados y una pared con agujeros, tengo los puños ensangrentados y una pared que no se cae, un muro compacto, consistente, apretado, interminable como el dolor.

Este también es un monologo, uno interno, el propioa, la palabra del aislamiento, la que te dice que no hay amistad duradera, que nunca la hubo, ni el mismísimo Satanás aguantó al Cristo en el desierto, cuarenta putos días de camaradería, y luego nada. En un primer instante El Patrón le dijo a Jesús: —Si eres el Hijo de Dios, di que esa piedra se convierta en droga. Y Jesús convirtió esa piedra en Crack. Y Satanás y el Hijo de Dios fumaron la cocaína en una lata de Coca-Cola con orificios y ceniza de cigarro, hasta que al Cristo le vino el bajón y dijo: —Vale verga, escrito está: No sólo de droga vive el hombre —sólo la que es exhalada por la boca de Dios —. Y el Diablo se agüito gacho, y creó los carteles, por eso estoy aquí.

Ya me falta menos, pero esa no es la verdadera condena, la verdadera reprensión es no tener nada que esnifar, me metería la mierda de las ratas por la nariz, bien picada, si me lo propusiera, pero tengo que estar trucha para los putazos, trucha, siempre trucha, “porque no hay tiempo”, diría mi compadre, muya allá, en el norte, a donde aún no llegan mis palabras, mis letanías. ¿Qué si van a hacer un corrido mío?, a huevo que sí. Ni que fuera truco: “Traía el tachón bien clavado, droga para un regimiento / Cuando le cayó el comando, y un perro harto sediento / Iba a cruzar el estado, a cruzar la frontera / Iba a esnifar de la buena, a juntarse con la güera / Sacó su AR-15, resonaron los balazos, el perro en el pavimento / Y el policía absuelto”. ¿Qué si van a hacer una película sobre mí?, ni que fuera para tanto, pero ahora que salga libre voy a hacer más desmadres, y quizá hasta una serie se produzca, un documental, un cortometraje, los amigos escasean, pero el dinero sobra, ¿qué no?

Como les dije, aquí adentro me aburro, no hay suficiente adrenalina, el odio es la televisión de los reos, el Netflix de los delincuentes, y aunque tiene un contenido interesante, yo la neta ya me fastidié, comienzo a engendrar mi propio odio, mi propia murmuración, mi propia discordia, odiar al otro es tan fácil, odiarse a si mismo es más canijo, pero odiar al de arriba ya está cabrón, y yo estoy en esa línea de fuego. “La discordia que divide a Dios del hombre es la mejor arma para los enemigos”. Ortiz, pon eso en el corrido también.

About Mixar López

Narrador, cronista y periodista musical. Colaborador de las revistas Operación Marte, El Fanzine, Fanatika, Melo Magazine, Radar Magazine, I Noticia, Letras Explícitas y Quarter Rock Press. Desde hace tres años vive en Des Moines, Iowa, Estados Unidos. Sus intereses varían desde la música, las series de Tv, la literatura y el periodismo Verité o periodismo Gonzo. Su filosofía de escritura creativa es ir a la yugular de la experiencia y estar atento a pensamientos capaces de penetrar la realidad. Vive afanado en hallar verdades y tan pronto como considera que ha dado con alguna, siente el vivo deseo de comunicarla a otros: entonces surgirá la escritura. En la actualidad, prepara su primer libro de crónicas, 'Prosopopeya: La voz del encierro'.

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