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Dandy Overdose: en el Pulso de un Instante

El estudio es amplio. Guitarras, teclados, pedales, bajos, cables, micrófonos, bocinas, una batería, un par de computadoras, un sillón rojo desgastado a primera vista y las paredes completamente insonorizadas. Se respira el ambiente a Rock desde el primer segundo y quien me recibe, Dandy Calavera –bajista y personalidad suelta y extrovertida, abrasiva, llena de compañerismo–; se sienta inmediatamente frente a un ordenador, pone algo de música (hip-hop latinoamericano) y sigue platicándome al respecto del nuevo material que ya se encuentran difundiendo y que representa la siguiente etapa en la trayectoria de la banda Dandy Overdose.

El edificio se encuentra en San Miguel Chapultepec, cerca del metro Constituyentes de la línea naranja del metro. Calle discreta y silenciosa. Un complejo de dos torres de departamentos. A la entrada, una sala de espera llena de minimalismo: sillones negros, mesa de centro, paredes blancas, una escalera de caracol, pinturas en la pared que realizó una amiga cercana a la banda y un pasillo que nos lleva al estudio y a una cocina adjunta.

En la atmósfera olor a ganjah, aura a creatividad que flota deseosa de ponerse en acción y la acústica del sonido rebotando completamente armónica través de todo el espacio… Dandy Calavera sigue hablando y me anticipa que va a mostrarme algo del nuevo material en lo que esperamos la llegada de Dandy Von Bastic, quien atiende una llamada en la planta superior.

La plática avanza de forma casual. Brincamos del nuevo material de la banda a hablar un poco de Operación Marte y luego a cómo fue que llegaron a este estudio y el tiempo y todo el esfuerzo que les llevó lograr la travesía. Sobre todo el esfuerzo. Los meses y meses de batallas infinitas, sudor, aguante, compañerismo desgarrado entre las venas de la cotidianidad y búsqueda interminable, perpetua y arcillosa por consolidar la pasión que los unió dentro de la banda y emprender el viaje sin retorno que significa dedicarse a la música.

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El sillón, ubicado al fondo del estudio, parece hablarme directamente. Me siento como en una escena de Six Feet Under donde el mueble de pronto se convierte en el canal de comunicación para que un mensaje de mi inconsciente me llegue directamente y la atención sea definitiva, cargada de compromiso y sin ninguna posibilidad de escape. (Por cierto, ¿qué tan bella es Six Feet Under?, ¿cómo no enamorarse de su totalidad narrativa o cómo no querer utilizarla cual simbolismo de evolución, crecimiento y enriquecimiento espiritual? En serio, véanla quien aun no lo haya hecho).

Dandy Von Bastic –serio, discreto, silencioso- se reclina tranquilamente y dice su posición dentro de la banda (guitarra y sintetizadores) con un silbido ronco y lento que de alguna manera refleja la personalidad que irá asomando durante toda la conversación.

A mi izquierda, moviendo con su cuerpo la gigantesca silla en la que se encuentra recargado, Dandy Calavera platica sobre el nacimiento de su trayectoria musical y cómo se fue permeando poco poco desde aquellos primeros lejanos días aprendiendo a tocar hasta el proceso actual en el que se encuentra junto a sus compañeros de Dandy Overdose y la expectativa a futuro que visualiza con rabia, decisión y un oasis cristalino de expectativas.

“Siento que fue primero querer tener una banda de rock, por el hecho de que sentía que era un estilo de vida que estaba chido vivir, así, tocando música, y era más una idealización de esa vida del Rockstar. Pero después conforme fue pasando el tiempo, me fui dando cuenta que tener una banda de rock era mucho más que eso; yo quería una responsabilidad y un compromiso, y eso fue como generando que tengas otros intereses, como hacer buenas canciones y con el paso del tiempo irlas mejorando. Creo que básicamente radica en ese principio de tratar de hacer canciones, que nos gusta mucho hacer canciones en general a los cuatro, y de juntarnos a tratar de ver por nuevos caminos en eso.”

Por su parte, Dandy Von Bastic sabía desde pequeño que quería ser músicoy que su futuro estaba en la persecución infinita por la creación de sonidos. “Desde los 12, 13 años empecé a tocar guitarra y demás. Ya desde entonces tenía muy claro qué me gustaba. Más allá de decir quiero tener una banda, sí sabía que quería ser músico… En mi familia no había precisamente músicos, pero sí crecí rodeado de mucha música. Mi hermano mayor fue de las personas que me empezó a introducir a conocer desde muy chico a gente como Pink Floyd, David Bowie, Joy Division, etcétera; que desde muy chico me llamaron la atención, y siempre quise (como muchos niños que empiezan a imitarlos) ser como ellos.”

Tiempo después, Dandy Calavera se muda al vecindario donde reside Dandy Dancing (guitarra) y juntos comienzan a tejer los senderos que llevarán al nacimiento de la banda. Él (Dandy Dancing) comenzó a ir al departamento de Dandy Calavera a tocar con el hermano de éste, empezaron a ensayar juntos y de pronto, a pesar de que D. Dancing iba a tocar con el hermano de D. Calavera, la química entre éstos comenzó a crecer y a proyectar con más nitidez el camino en el que pronto se inmiscuirán sin regresar la mirada atrás.

“Empezamos a ensayar en esa depa y después ya nos integramos con la otra parte: el baterista y el tecladista”, explica D. Calavera al respeto, “y como yo tocaba el bajo y Dandy Dancing también tocaba la lira, de ahí se complementó la banda.”

Luego se incorporaría D. Von Bastic gracias a su amistad con el baterista de la agrupación de aquellos días y la narrativa de la formación actual terminaría por construirse: “Los conocí por medio del que entonces era nuestro baterista y que ya no está más con la banda. Ellos ya habían tocado juntos antes cuando estaban en la prepa y yo estaba en la universidad con él (el baterista), y me invitó a integrarme al proyecto y fue ahí como empezamos a ensayar y a montar canciones.”

Así, desde aquellos ensayos amateur en el lejano departamento de D. Calavera hasta estos instantes en los que la banda se encuentra ya con un EP en su haber (La Noise Fabrique, 2010) y en el actual lanzamiento (a través de diferentes sencillos) de su nuevo material; la banda ha conseguido una buena base de seguidores y ha logrado alcanzar un crecimiento constante que los ha llevado a presentarse en infinidad de foros de la Ciudad de México así como a aparecer en diversas estaciones de radio como Reactor 105.7 e Ibero 90.9, en medios mexicanos e internacionales como las revistas Shock de Colombia y Nylon de México, y en periódicos como El Sol de Tijuana, Reforma, La Jornada y El Universal.

La banda también ha realizado algunas cápsulas para Once Tv México y trabajó de cerca con Poncho Toledo (Los Concorde) en la producción de La Noise Fabrique; experiencia que los dejó marcados y de la que platican un poco.

“Fue muy padre. Una experiencia de muchísimo aprendizaje”, cuenta D.Von Bastic lentamente. “Porque además en la época en la que se dio era el primer disco y no teníamos todas las bases o la experiencia que hemos acumulado ahora. Entonces sí fue un trabajo de dirigirnos y enseñarnos, de aprender sobre todo en cómo hacer canciones. A parte de la grabación y técnicas y ese tipo de cosas, con él tuvimos un sentido muy amplio y muy cercano de cómo hacer canciones, cómo concretarlas y hacerlas mucho mas creaciones, llegar a una obra más concreta que sea capaz ya de enganchar a la gente, al público. Creo que eso fue una grandísima experiencia y un grandísimo aprendizaje que tuvimos de parte de él.”

Pero quizá lo más importante sea que han hallado y se han aferrado con pasión a ese arduo compromiso de dedicarse al 100% a la música, de dejar todo el sudor en la arcilla y no abandonar, a la usanza de Jimmy Page, la creencia y la fe en lo que uno está haciendo, más allá de lo que seamos o los procesos (fatalistas o luminosos) en los que nos encontremos sumergidos.

‘Para que No Sufras’

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Su música, en pocas palabras, tiene tremendo potencial. Lo supe desde que los escuché por primera vez hace quizá un año y medio atrás, luego de que Dandy Calavera me invitara a conocer el proyecto vía redes sociales y yo le diera click a la bella y adrenalítica ‘Para Que No Sufras’, producto de La Noise Fabrique y creación llena de matices arriesgados que van de la neo-psicodelía a la cadencia de un rock rápido y furioso, directo, acompañado de buenos sintetizadores, una batería deslumbrante y la voz de Dandy Gallo fluyendo sin reservas, apropiándose de los tonos, arrojando aquellos  fragmentos de la lírica como versos poéticos al desnudo en la intemperie.

Su voz se presenta bien ejecutada, ejercitada por la práctica y el talento natural mientras que el pulso de la batería cobra vida de forma predominante desde el primer segundo y las guitarras y los teclados poco a poco comienzan a entrar en acción para armonizar toda la atmósfera. Por si fuera poco, la letra es increíble y juega un papel importantísimo

“Las doce brujas que bajo tu cama te cantaban, ya se están yendo”, dice el inicio de la canción a través de un ritmo volátil y trepidante que no se te desprenderá a lo largo de toda la duración de la canción y que irá combinando el minimalismo de la letra con el existencialismo tan potente que encierra detrás: “Si me preguntas cómo detener tu corazón. Si me preguntas dónde es que florece el Hachís. Si me preguntas, Bardo, qué tan lejos vive Dios… Para que no sufras te voy a decir que murió…”

Pausa entonces, eco de sintetizadores (directo, continuo), un espectro de vacío y luego regresan las percusiones bien ejecutadas y se reaviva la tempestad.

(Curiosamente, esta tempestad sensorial tiene su muy particular nacimiento; ya que cuenta D. Calavera que las letras están generalmente a cargo del vocalista, Dandy Gallo, pero en está ocasión “fue muy cagado porque la escribió el guitarrista, y creo que es un viaje muy personal. Es muy psicodélica, como muy bizarra, y creo que puede tener diferentes interpretaciones. En realidad, mucha gente ha recibido muy bien esa canción y por lo regular interpretan la letra a su manera, porque creo que en sí, es una letra muy bizarra.”)

Sin duda es mi favorita de la banda, y de la que se desprendería el espíritu curioso de seguir descubriendo los sonidos de Dandy y de entrarle con ganas a ‘Jinetes Astronautas’ –donde sobresale esa escenografía de guitarras psicodélicas, veloces, aullantes y despavoridas que te recorren todas las fibras de la piel y te llenan de energía, electricidad, fuego-; ‘Happy New Year Mon Amour’, llena de un júbilo que crece a cada segundo y que te puede hacer escapar de la desesperación callejera, rebelarte ante el vacío o conseguir que tu cuerpo baile sin descanso alguno; ‘Los Valientes’ o ‘Micromal’, que si bien es cierto comparten esas dosis potentísimas de adrenalina, los sonidos son más agresivos y retoman un existencialismo desaforado, la rabia para expresarse y, en el caso de ‘Micromal’, una sensualidad salvaje que bordea la agonía e incorpora elementos electrónicos muy interesantes.

Todas creaciones que rugen y estallan desde el alma y que forman (de alguna manera) el primer libro cerrado o la primera Meca alcanzada en la historia de la agrupación… Porque justo mientras pienso en todo esto, mientras mi mente se transporta a los días en los que escuchaba continuamente esas primeras canciones de Dandy junto a una ex-novia tumbados en mi estudio, bebiendo y quemando ganjah sin parar; les pregunto sobre el reciente lanzamiento de ‘Una Vida’, primera canción de esta nueva faceta en la música de Dandy y donde se evidencia un cambio rotundo en su música, un reflejo estrambótico del largo camino que han ido atravesando los sonidos de Dandy desde su fundación a la actualidad.

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‘Una Vida’

 

D. Calavera responde de inmediato con una amplia sonrisa depositada en el semblante de su rostro: “Creo fue que empezamos a interesarnos por hacer nueva música. No sólo escuchando a las bandas de rock que siempre hemos escuchado o que fueron la primera influencia que tuvimos, sino ya un poco más incorporando la música electrónica, o los ritmos latinoamericanos o el rap; como que intentamos abrir el concepto de la banda hacia esos géneros. Entonces creo que se nota más en estas nuevas canciones, y en ‘Una Vida’ creo que eso, tratamos de experimentar con nuevos géneros.”

“La gente la ha recibido con una vibra bastante buena. Ya ha tenido bastantes likes en Youtube, y muy buenos comentarios de gente que nos ha escuchado durante ya varios años, desde el primer EP, como que es gente que hemos podido mantener afortunadamente, y eso nos ha dado mucha satisfacción, que cada vez que escuchan una canción parece que están más cerca, y eso finalmente es lo que más nos satisface.”

Von Bastic complementa el punto mencionando que justamente este es el camino que estaban buscando y que ‘Una Vida’ representa el punto de partida para todo lo que viene en el futuro cercano.

“Quizá todavía en ‘Una Vida’ no sea tan notorio. Todavía es un poco como el nexo del sonido anterior de la banda y éste; pero creo que las nuevas canciones sí reflejan un poco más esa búsqueda de incorporar cajas de ritmos, sampleos, sintetizadores; darle mucha importancia a las bases rítmicas, que nos ha interesado mucho eso, que el ritmo tenga mucho más presencia, que sean canciones que más que escucharse incluso, claro que se puedan escuchar, pero que también la gente las pueda bailar, que las pueda sentir, que se pueda mover… Entonces creo que ese es el rumbo que va  a ir notándose más de aquí en adelante.”

A este primer sencillo se le une el reciente lanzamiento de ‘Pandillera’ y la idea, cuenta D. Von Bastic, es “ir sacando sencillo a sencillo y esperar sacarlos con continuidad de aquí hasta que podamos publicar el disco entero”.

“Queremos ir sacando poco a poco los sencillos, dándole su tiempo a cada canción”, añade D. Calavera. “Es un trabajo de diez canciones aproximadamente… Yo creo que estamos en un 60 – 70 % del álbum y saldría a principios de Febrero.”

De momento, tanto ‘Una Vida’ y ‘Pandillera’ han recibido un buen aplauso de parte de sus seguidores y se consigue el primer objetivo del que hablaban los Dandys mas arriba: reforzar el sentido de buscar una creación absoluta, concreta, que sea capaz de tener un impacto más directo y mayor en el público.

No es que su trabajo anterior careciera de esto; al contrario, siento que la primer faceta de Dandy fue de una importancia invaluable, que esas canciones perdurarán siempre como parte de sus raíces más arcaicas donde se alcanzaron otras visiones, se dibujaron diferentes esquemas sonoros y se logró, por encima de todo, vencer esa primera barrera y esos miedos que muchas veces acosan a las bandas jóvenes en sus intentos de mostrar su repertorio musical.

Pero en la música (así como en la vida) todo funciona cual un organismo en perpetua evolución, en constante estado de catarsis y reinvención. Y era momento de dar un brinco hacia delante, de aprovechar un pensamiento lleno de expectativas y lanzarse a lo desconocido en busca de nuevos sonidos.

Justo como lo explica D. Von Bastic: “Creo que aquí la clave es nunca parar de escuchar música. Es la base: estar todo el tiempo escuchando y tratar de nutrirte de cosas nuevas, que no hayas escuchado, que te den nuevas perspectivas. Creo que es un trabajo que problamente nos tomemos bastante en serio. El hecho de estar escuchando nueva música es fundamental. Obviamente todos tenemos bandas que nos han influenciado o que las llevamos escuchando por largo tiempo, pero creo que todos tenemos esa avidez y curiosidad por estar descubriendo nuevas cosas… A mí, por ejemplo, soy un gran admirador de la música negra, y me encanta todo lo que está saliendo ahora; hay toda una nueva generación de productores que están haciendo música electrónica con todas esas raíces del jazz, el funk o el Soul… Vaya, es algo que ya se ha hecho desde hace bastante tiempo pero estas nuevas generaciones lo interpretan con la visión que ya tienen en el siglo XXI.”

¡Exacto! Cada generación musical pertenece al tiempo en donde nace, se reproduce y muere… No podemos desprendernos del contexto en el que nos encontramos así como tampoco podemos omitirlo a la hora de construir nuestros propios senderos de expresión. El punto es escarbar entre todas estas influencias y hacer suyos estos nuevos descrubrimientos y sonidos que van nutriendo su forma de concebir la música y los procesos creativos.

“Creo que esa es una de las partes: la de escuchar música”, dice D. Calavera. “Y la otra es de cómo hemos ido desarrollando nuestros métodos de composición. Hace rato lo comentaba mi carnal. Por ejemplo, incorporamos las cajas de ritmos y cosas que te van dando otra rítmica y otros sonidos, y de repente se te van ocurriendo las cosas de diferente manera.. Puede haber sintetizadores que tienen cosas del Trap, de la música africana o de la salsa, y mezclado con la batería del Rock y con otras cosas, va adquiriendo una fórmula, no tan definida porque no es que digamos ‘quiero hacer una canción como los Strokes’ o algo así; pero sí agarramos elementos para tratar de decirlo a nuestro manera… Y también comprometidos con tratar de hacer algo que pueda ser fácil de entender. Porque tampoco nuestra idea es tan clavada, queremos hacer canciones que sean entendibles para la mayoría de las personas.”

Una búsqueda indómita en la que se encuentran absolutamente comprometidos y donde las posibilidades se vuelven infinitas, llenas de cadencia, de un singular propósito por explorar sin límites el lenguaje tan poderoso que es la música.

‘Pandillera’

 

Mientras nos acercamos a los últimos minutos de la conversación, pienso en lo que decía hace algunos segundos Dandy Von Bastic respecto a la relación de sus sonidos con el espectro social y si éste tiene una o no cierta influencia en la construcción de sus canciones. La respuesta es No. Para él, la música no necesita sobrecargarse de un discurso ideológico, maquillarse como vehículo para expresar un pensamiento político o arrojarse de brazos abiertos a una lucha social que pueda reflejarse tanto en los sonidos como en la lírica y la composición.

“Estamos interesados y tenemos nuestras posturas”, explica. “Pero nunca hemos querido utilizar nuestra música como vehículo para dar la expresión de nuestros posicionamientos ideológicos o de alguna postura política. Estamos atentos y nos preocupan muchas de las situaciones que ocurren en este mundo y que cada vez parece más loco y desbocado. Pero precisamente nosotros pensamos que la música es una vía para sanar todo eso; igual no es algo que te distraiga pero sí te ayuda a sobrellevar tu contexto y lo que estás viviendo, por muy duro que sea. Por eso preferimos dejar la música en ese estado, en esa esencia de naturaleza más que cargarla de un discurso ideoólogico.”

Como decir que el puro acto de hacer música es ya una revolución ideológica. Algo que con la simple belleza efímera de existir ya nos está produciendo un electroshock interno, una combustión y una vía para esa sanación ante toda la desintegración social y colectiva en la que nos encontramos.

Tal como aquello que decía Johnny Depp y que bien podría resumir todas estas ideas: Music is the Fastest Way to Emotion*… Y tiene toda la razón. Sin duda alguna.

(Aquí pueden escuchar la entrevista completa  y suscribirse a nuestro podcast Lo-Fi Bajo el Radar tanto en iTunes como iVoox y Youtube.)

*La Música es la vía más rápida para la Emoción

 

About Adrián Ortega

Editor, escritor y periodista. Diseñador gráfico, bohemio irrecuperable y melópata por naturaleza. Apasionado desenfrenado del Post-Rock, la música electrónica y la historia del Post-Punk, es Director General de Operación Marte y co-editor del sello editorial Korova Records (en construcción). Su primer libro: "Érase una vez en Santa María", fue publicado por 'La Ratona Cartonera' en Mayo de 2015. Actualmente trabaja en su primera novela y en una serie de artículos, crónicas y ensayos de Música y Rock que piensa titular "Medio Segundo de Snuff & Spaguetti".

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