Home / Letras / Ayari Lüders

Ayari Lüders

Ayari Lüders es originaria de la Ciudad de México. En sus primeros años incursionó en el arte dramático como actriz para la compañía Cesar Balcázar Producciones y en los talleres de actuación de CADAC y la ENAT. Estudió la licenciatura en Ciencias de la Comunicación en la Universidad del Valle de México, el Máster en Escritura Creativa en la Universidad de Sevilla y el Diplomado para Escritores en la escuela de la Sociedad General de Escritores de México. Sus poemas han sido publicados en diferentes antologías y en revistas literarias. Actualmente imparte talleres de redacción y teatro y realiza actividades para la difusión de la poesía mexicana.

Ansiedad

Se desgarra la gota en su paso por mi cuello
va dejando su sangre transparente
se detiene en el surco profundo
de mi clavícula saliente
lago de temores.
Me queda destruirme
en la marea embriagante de una noche
en la prisa traicionera de mi ansiedad.
Soy un monte de aguas prisioneras
torrente de agua que me acaba.
Soy una parte más del universo
y todas sus caras.
Con la mente apagada
a cigarros encendidos de THC
vengo de otra silla plasmada
en un suspiro de pincel y café.
Vengo del grito de mi espantada sombra
que me arrastra a la obscuridad de mis entrañas.
¿Cómo se atreven a sentir las entrañas
si nunca han mirado el ocaso?
Soy una cima sorda y muda
con 182 noches de luz
un color que explota en huesos de montaña
Y yo, sola muero
en la obscuridad de mis palabras.
¡Venga cielo!
Regálame una estrella esta noche sin luna.
Atraviesa con tu canto las nubes que me apagan
que marchitan el corazón con la penumbra.
Todo es mentira cuando sale del río.
Torrente de montaña que no se apaga.

***

Bifurcaciones

Uno se vuelve espejo.
Volveré la vista sin rostro.
Cada vida es un pensamiento
y pienso. Entre las hojas diurnas que braman
con un café y el licor que lo confunde.
Hay un camino azul después de la noche.
Lo he visto
pero no lo sigo
porque una pregunta me detiene.
Siempre son vacilaciones.
La duda se envuelve en rosa
es espina interior a la que se abraza.
No crece. No vive.
Este mundo esta cansado de dudas.
La filosofía nos ha hecho tanto daño:
cuestiones son vacilaciones de hierro,
puerta sellada.
En la avenida todos chocan:
el cambio es accidente.
El cambio es impertinente duda.
Ya no somos equilibristas.
Ya no podemos jugar al destino:
de accidentes llenamos la tierra
que sangra y sufre,
que se seca y se desgarra.
Vaciamos sus aguas ancestrales,
para ello no existen eufonías.

Ya no podemos equivocarnos.
Hemos agrietado el mundo que nos sostiene.
Las ramas aplastadas son polvo.
Las montañas dinamitadas son polvo.
El mar saqueado es polvo.
Las calles son polvo.
Los huesos son polvo.
Polvo somos
y en polvo convertiremos todo.

Ya no quiero esta noche seca
ni noche eléctrica que consuma al sol.
No quiero el agua claramente corrupta.
Ni el aire de invisibles negocios.
Tengo la piel cansada.
Veintiséis años de vida
Veintiséis años de muerte.
Toneladas de desecho, somos.
Una tierra de cementerios, somos.
Una pira encendida, somos.
Somos verdugo desenmascarado
y nos lavamos las manos rojas,
la cara ardiente en agua dulce
robada de la montaña…
[Lady Macbeth]—”Aún queda olor a sangre.”

Aquí la conducta se transforma:
amor y melancolía me purgan.
Era vida, el tema,
y tantas hojas tiramos al amor.
Era vida, el tema,
y tanto le escribimos a la muerte.
Tan simple. Tan simples;
perdimos la simpleza
en armas de alto calibre.
Sabemos de guerra
pues no aprehendemos nada.
Pensamos nuestra muerte como opción:
discutimos la eutanasia
y damos muerte sin opción al enemigo

En Asia, Medio Oriente,
en África, en América
observo los escombros
de la tierra que se ahoga
en cianuro y ríos atómicos.
Una hierba se asoma en la grieta.
Quizá tenga esperanza la vida.

***

Tiempo

El tiempo es laguna y es mar,
es simulacro de olas en la orilla,
es río que destroza la piedra.

Es brisa que desvanece
con el juego de esperarlo y evadirlo
tiempo a tiempo.

Dos sílabas inexorables que resuenan.
Mineros ciegos rasgando la montaña.
Tic-tac. La vida se acaban. Tic-tac.

Uno se detiene, el tiempo avanza.
El camino es sombra que se alarga
y la capacidad de avanzar se entume.

Una rima invernal, que congela,
que escala en la piel descalza
penetrándola en cada paso.

Todos nacimos descalzos
para dolernos de miedo-tiempo
que nos consume

Todos nacimos a tiempo,
y él nos desvanecerá
cuando sea la hora.

Check Also

Se Trata de la Vida

por Hugo César Moreno Hernández El abandono es una constante entre los panes y los …

Frente Norteño #2: Iván ‘Capo’ Artalejo

El Frente Norteño es un programa que engloba una serie de entrevistas dedicadas a buscar …